lunes, 10 de septiembre de 2007

Tema 6 : EL FIN DE LA MONARQUÍA. LA REPÚBLICA Y LA GUERRA CIVIL

1.- LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA
1.2. LA EVOLUCION POLÍTICA hasta la Crisis de 1917
1.2.1.- La crisis política de la Restauración
El reinado de Alfonso XIII se caracterizó por la inestabilidad política y social, en la que los sucesivos cambios de gobierno fueron incapaces de hacer frente a los continuos problemas. Por esta razón, el Rey tuvo que asumir un papel activo en política y convertirse en árbitro de la crisis.
La crisis de los partidos dinásticos es un reflejo de esa inestabilidad. En el partido Liberal, a la muerte de Sagasta en 1903, se enfrenta a dos problemas: la definición del programa y el liderazgo. Esto llevó a que se escindiera en dos facciones (Canalejas-Moret), que no llegaron a la ruptura total para garantizar el ejercicio del poder. El partido se tornó más anticlerical (sobre todo el grupo de Canalejas) y trató de definir la acción social como una función de los poderes públicos, que giraría alrededor del abaratamiento de los artículos de primera necesidad, la supresión de los impuestos de consumo, el fomento del cooperativismo, la previsión y regulación de los contratos de trabajo. Otros políticos liberales fueron: Montero Ríos, García Prieto, Romanones, López Domínguez, etc.
El partido Conservador tuvo un líder fugaz en Francisco Silvela, sustituido por A. Maura (tras otros, como Romero Robledo y Villaverde). Estos líderes propondrán modernizar la estructura económica del país, limitar la extensión e influencia del caciquismo (Maura), pero sin alterar el control político, social y económico de las oligarquías y mantener el turno de partidos.
Veamos la evolución de la situación política (la revolución desde arriba…):
Maura impulsó la modernización del país, sobre todo el sector industrial, a la vez que deseaba acabar con el caciquismo. Pero, debido a la creciente agitación social, presenta un plan contra el terrorismo que tuvo que ser retirado ante la presión del denominado Bloque de Izquierdas. Pero, como consecuencia del desarrollo de la Semana Trágica de Barcelona, lo cesa el Rey.
Su figura siempre fue controvertida, entre el autoritarismo y la moderación. Aunque sus creencias parlamentarias y liberales quedarán patentes por su oposición a la dictadura de Primo de Rivera.
Le sucede Canalejas (tras Moret), líder liberal de talante progresista cuya obra giró en torno a la supresión del impuesto de consumo (lo sustituyó por una contribución sobre las rentas urbanas), el servicio militar obligatorio (anulando la redención con dinero), mejoras en la enseñanza pública (en 1909 se decreta la enseñanza elemental obligatoria) y la lucha a favor de la libertad de culto (con anticlericalismo incluido, como la Ley del Candado, aprobada a finales de 1910).
Actúa en Marruecos, ocupando algunas plazas para cortar el progreso de los franceses hacia Fez y Tánger. En el tema de la conflictividad social, diferenció entre huelgas lícitas (las que tenían como objetivo las mejoras económicas) e ilícitas (las revolucionarias, de tipo político).
Pero no contentó ni a conservadores (que le odiaban), ni a la izquierda, ni a las fuerzas laborales y agrarias. Un anarquista le asesina en 1912, en la Puerta del Sol de Madrid.
Su cargo lo ocupa el Conde de Romanones, que aprueba la Ley de Mancomunidades: proyecto que pretendía acercar el nacionalismo catalán mediante la concesión de cierto grado de autonomía.
Con el fin de Canalejas, y con Maura postergado, se frustran las tentativas de reformar el sistema desde dentro.
Hasta 1917 no se producen hechos relevantes, sucediéndose los gobiernos conservadores (con Eduardo Dato) y liberales (Romanones y García Prieto), con frecuentes crisis y enfrentamientos.
A partir 1917, los partidos tradicionales se escinden en pequeños grupos, acabando el turno pacífico. Los gobiernos de gestión son sustituidos por los de concentración. El modelo de Cánovas resultaba inservible, porque prescindió de unas fuerzas sociales que ahora irrumpen con vigor. En ese año 1917, tres acontecimientos tuvieron una especial importancia: la actividad política de las Juntas de Defensa; los intentos de democratización de la burguesía, a través de una Asamblea de Parlamentarios de Barcelona, cohesionada por la Lliga; y el proletariado militante, dirigido por la UGT y CNT, es capaz de grandes movilizaciones obreras a nivel nacional.
1.3. LOS PROBLEMAS DEL RÉGIMEN:
1.3.1.- EL PROBLEMA DE MARRUECOS:
Comenzó poco después del desastre colonial de 1898, en una serie de posesiones que España poseía en la costa del Rif: islas Chafarinas, Peñón de Alhucemas, Peñón de Vélez de la Gomera, Ceuta y Melilla (el denominado Marruecos español).
Pero esa zona interesaba también a Francia (dueña de Argelia y Túnez, y que trataba de extender su dominio por Marruecos), Alemania e Inglaterra (dueña de Gibraltar, que deseaba seguir con el control del estrecho). Así que, España no podía quedarse al margen de las potencias europeas... Tras la Conferencia de Algeciras (1906), se crea en Marruecos un doble protectorado hispano-francés, quedando el Rif en poder de España.
A continuación, varias compañías mineras españolas comienzan a explotar el hierro de esa zona, lo que origina que las kabilas rifeñas comiencen a atacar a los obreros españoles.
La decisión de enviar a los reservistas a la guerra desencadenó la Semana Trágica de Barcelona (finales de julio de 1909), coincidiendo con el desastre español en el Barranco del Lobo.
Esto acabó con el dominio pacífico de la zona, y la cuestión marroquí se convirtió en un problema nacional: por cuestión estratégica (incluyendo el prestigio) y por intereses económicos (del capitalismo nacional). El conflicto tiene diversos altibajos y, en este contexto (1920), se creó un nuevo cuerpo militar preparado para la guerra colonial: la legión.
Pero en 1921 vuelve a complicarse la guerra: una pésima actuación del general Silvestre, unido al empuje de las tropas indígenas dirigidas por Abd-el-Krim, dan lugar a los desastres de Annual, Nador y Monte Arruit (con más de 15.000 españoles muertos). Y eso que sólo había 4.000 rifeños, frente a los 70.000 hispanos concentrados en esa zona…
Como es lógico, este desastre abrió un capítulo de responsabilidades que trataron de llegar a las más altas instancias del Estado y dejó abierto el camino hacia el pronunciamiento militar favorecido por el propio Rey, que no confiaba en la ineptitud de los políticos.
1.3.2.- LA SEMANA TRÁGICA:
Los hechos sucedieron en la última semana de julio de 1909 y, aunque la chispa que encendió el conflicto fue la movilización de los reservistas para que acudieran a la Guerra de Marruecos, en realidad se trató de un grave conflicto social alentado por diversos elementos: nacionalismo, anarquismo, republicanismo (sobre todo del PRR de Lerroux), anticlericalismo (por la influencia de la iglesia en la sociedad) y el antimilitarismo (motivado por la cuestión marroquí).
Comenzó como una huelga pacífica para protestar contra la citada movilización de reservistas. Pero en seguida se pasó a una huelga incontrolada, con barricadas por todo Barcelona, incendio de iglesias y conventos, y otros desmanes. El conflicto se extiende rápidamente a otras localidades, hasta que el ejército intervino para sofocarlo. Resultado: más de 100 muertos, 500 heridos y 112 edificios quemados. Cinco sentencias de muerte, entre las que destaca el fusilamiento del fundador de la Escuela Moderna (anarquista), Francisco Ferrer Guardia, y la suspensión de las garantías constitucionales, saldaban las responsabilidades (en medio de una campaña internacional contra esa ejecución). El resultado fue la destitución de Maura y el descrédito de España como una nación moderna y democrática.
1.3.3.- LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL
Estalló en 1914, pero España se mantuvo neutral dada su debilidad en el contexto internacional, que la mantenía fuera de la política de alianzas y la incapacidad de los gobiernos para sostener una guerra. Era una neutralidad obligada. Aunque los españoles estaban con el corazón partió…
La neutralidad trajo un periodo de fuerte expansión económica, ya que los países participantes en la guerra demandaban materias primas, alimentos y productos industriales. Creció el comercio exterior y se acumularon grandes fortunas. Pero, también tuvo efectos negativos:
- La demanda exterior provocó el desabastecimiento interno, así como una fuerte subida de precios, que afectó sobre todo a la clase obrera empeorando sus ya malas condiciones de vida.
- El crecimiento económico fue especulativo y apenas transformó o modernizó el sistema productivo español. Dará origen a una grave crisis económica, y a grandes movilizaciones sociales.
1.3.4.- LA CRISIS DE 1917
En 1917 España sufre una grave crisis en la que intervienen varias fuerzas: el catalanismo, el ejército, , los partidos republicanos y los partidos o fuerzas proletarias. También influyó y mucho la citada crisis de subsistencia. Tres sucesos destacarán:
Las Juntas de Defensa
Eran asociaciones de militares de media y baja graduación, que surgieron en Barcelona entre oficiales de Infantería y Caballería, y que exigirán corporativamente del Gobierno cambios básicos en la organización militar: negativa a los ascensos por mérito de guerra, fin de la inflación, crítica a los africanistas y a los políticos, etc. Se movilizan tanto que el propio Rey veía en ellas un peligro.
En mayo de 1917 se agudiza el conflicto, al ser detenidos varios juntistas por asociarse (lo que estaba prohibido a los militares).
La mayoría de sus compañeros se solidarizan con ellos y presentan a Manuel García Prieto (liberal, jefe del gobierno) un ultimátum: la libertad de los detenidos, que no haya represalias y el reconocimiento oficial de la asociación. Como García Prieto no lo hace, tiene que dimitir en junio.
La situación era grave y, para solucionarla. Alfonso XIII recurre a su forma habitual: cambiar en el partido de turno.
El 11 de junio vuelve Eduardo Dato (conservador, idóneo), que quiere evitar esa situación de crisis por el procedimiento de la inercia y el silencio (como la postura del avestruz…): suspende las garantías constitucionales y somete la prensa a censura. Pero al fin acepta el reglamento de las Juntas de Defensa (de nuevo, el poder militar se impone al civil, como en el siglo XIX...).
Sin embargo, estas soluciones no dan resultado: los renovadores se indignan contra él; Francisco Cambó (dirigente de la Lliga catalana, conservador, que será ministro de Fomento en 1918) se quejaba de que todo seguía igual (exige la autonomía de las regiones); desde intelectuales como Unamuno, hasta conservadores como Ossorio, protestan. La carencia de libertades multiplicaba su intensidad y hacía imposible que el Gobierno las viera. Además, se piden reformas económicas y el fin del conflicto militar.
La Asamblea de Parlamentarios
Así pues, con el nombramiento de Eduardo Dato como jefe del Gobierno y las medidas que toma ante la crisis reinante, surge la protesta social, militar y política.
Cambó quiere aprovechar el descontento en algo positivo: una reforma de la política española y de la Constitución. Alegando que Dato no quiere abrir las Sesiones de las Cortes, cita en Barcelona a los parlamentarios durante el mes de julio de 1917. Aunque asisten relativamente pocos (entre 60 y 70), y en su mayoría de izquierdas: catalanistas de Cambó, republicanos de Lerroux, socialistas con Pablo Iglesias y reformistas de Melquíades Álvarez. El conservador Antonio Maura (ahora en la oposición), duda y no asiste. Convocan otra reunión a celebrar en Oviedo, fijada para el 16 de agosto, pero no tuvo lugar porque estalla la Huelga General...
La idea general era clara y clave: conseguir una verdadera democracia en España. Esta asamblea pudo haber sido fundamental para la historia de España posterior a estas fechas. Pero no se consiguió por varios factores, que después analizaremos.
La Huelga General de 1917
Los protagonistas fueron las fuerzas obreras (UGT y CNT), que durante los dos últimos años habían multiplicado las huelgas.
Aunque sus objetivos eran diferentes (los primeros deseaban una revolución democrático-burguesa, mientras que los anarquistas querían una revolución social), en marzo de 1917 habían firmado un manifiesto conjunto la (CNT y UGT-PSOE), amenazando al Gobierno con la Huelga General si no remediaba el problema de subsistencia. Como no se soluciona, en junio firman un pacto conjunto ambas centrales sindicales, a la vez que negocian con la citada Asamblea de Parlamentarios: con el fin de formar un gobierno provisional, con Melquíades Álvarez de presidente y Pablo Iglesias como ministro de Trabajo (iniciando así un proceso constituyente, que no había).
En un primer momento el Gobierno toma una actitud pasiva. Por lo que se inicia el conflicto:
Comienzan los ferroviarios de Valencia. Por lo que el 19 de julio decretan el Estado de Guerra en esta ciudad, ante la huelga de tranvías y trenes. El 3 de agosto se les unen los ferroviarios de Zaragoza y los mineros y ferroviarios del Norte. Tienen que llamar y militarizar a los soldados en la reserva activa.
El 9 de agosto, la UGT ferroviaria decide la Huelga General, convocada para el día siguiente.
Los socialistas fueron los verdaderos protagonistas. Marcelino Domingo, fundador del Partido Radical-Socialista (con Álvaro de Albornoz), llega a decir que de este conflicto nacería la revolución (recordemos que la Revolución Rusa surgió en marzo de este año). Pero la llevan a cabo de forma confusa y contradictoria entre sus miembros: por ejemplo, Julián Besteiro rogaba moderación, Pablo Iglesias daba prioridad a la consecución de los objetivos obreros con orden, e Indalecio Prieto buscaba armas para conseguirlo (más adelante se moderará).
El 13 de agosto decretan el Estado de Guerra en toda España, al extenderse la huelga ferroviaria. Hubo incidentes graves, sobre todo en Asturias; y la represión militar contra los huelguistas fue muy dura, destacando el general Burguete (proponía "cazar como alimañas" a los huidos), y un joven comandante, Francisco Franco, que iniciaba su carrera militar...
El 17 finaliza, con los siguientes resultados oficiales: 71 muertos, 156 heridos y 2.000 detenidos.
La Huelga General fracasó estrepitosamente, por varias razones:
. Sólo la siguieron los socialistas, y no todos. Ni siquiera el total de ferroviarios.
. No participan los campesinos (eternos sufridores pasivos).
. Las Juntas de Defensas se enfrentan a los amotinados (con la declaración de la Ley Marcial) y no se unen a ellos, olvidando su enfrentamiento con el Gobierno. Desde ahora intervendrán más en política los militares, a la vez que se alejan del pueblo... No se pone de acuerdo el ejército (más preocupado por resolver sus intereses) con los parlamentarios (que buscan una renovación política) y los obreros (ansiosos por conseguir la revolución). De ahora en adelante cada uno seguirá su camino por separado, para mal de España.
. Los republicanos vacilaron.
. Deserta la burguesía catalana (representada por la "Lliga"), por miedo a la revolución: Cambó se asusta.
El 4 de octubre se celebra Consejo de Guerra contra los once dirigentes de la Huelga General, condenando a "pena de muerte" (conmutada por la de "cadena perpetua") a los socialistas Francisco Largo Caballero, Julián Besteiro, y otrost. Marcelino Domingo fue indultado en noviembre. Un día después, se levanta el Estado de Guerra y, el 17, se restablecerán las garantías constitucionales.
Como he dicho, sería un fracaso; pero le costó el cargo a Eduardo Dato. La Restauración entra en crisis. La crisis de 1917 puso en evidencia las limitaciones de un sistema en el que sólo dos partidos contaban con la confianza del Rey, en un tiempo en el que el país reclamaba grandes reformas sociales.
1. 4.- LA CRISIS DEFINITIVA DEL SISTEMA CANOVISTA (1918-1923)
1.4.1.- Crisis política
La división de los partidos dinásticos en múltiples facciones motivó la parcelación del Congreso, sin que hubiera gobierno de mayoría: sólo los hubo de gestión, para aprobar los presupuestos.
El régimen se fue degradando y sobrevivía entre suspensiones de Cortes (que permitían los gobiernos de minorías) y declaración del estado de excepción (controlando así a la oposición).
Aunque cada vez era más difícil distinguir las diferencias entre conservadores y liberales, más difícil era aún reconocer a las distintas facciones de ambos partidos. Además, casi no existía una verdadera oposición, un alternativa para los partidos dinásticos: pues los republicanos y socialistas contaban con unas fuerzas limitadas, sin líderes carismáticos, con recelos políticos, enfrentados entre sí y con discursos políticos inaplicables a la realidad del país.
Sólo los mauristas, aferrados a una tradición ultraconservadora y de aplicación rígida de la ley, continuaban con renovadas pretensiones de dar vida a un programa coherente.
Hacia 1922, imitando el modelo italiano, el Dr. Albiñana fundó el Partido Social Popular (movimiento católico democrático y reformista), como alternativa a la derecha conservadora. Pero la llegada de la dictadura no permitió su desarrollo.
Entre los partidos políticos liberales, sólo el Reformista realizó una formulación doctrinal. Su programa resumía la aspiración mayoritaria de la izquierda liberal, pero no se llevó a la práctica.
Hacia 1922 se llevó a cabo un último esfuerzo para cambiar el sistema desde dentro, a cargo de García Prieto, que propuso varios cambios (como la revisión de la Constitución). Pero, en septiembre de 1923, Primo de Rivera liquidó el régimen constitucional.
1. 4.2.- Crisis social
La sociedad española sufría una serie de convulsiones por varias causas:
La oligarquía, con gran poder económico y social, ejercía una gran influencia sobre el medio rural a través del caciquismo.
La burguesía, que ya destacaba en zonas como Madrid y Cataluña, aceptaba las reformas políticas; pero no las económicas y sociales, porque le perjudicaban.
Las clases medias, poco concienciadas políticamente, permitieron el sistema canovista.
Los anarquistas y socialistas se movilizan para alcanzar mejores condiciones de vida. Los primeros lideran las protestas, ya que los socialistas perdieron fuerza con la crisis de 1917.
Las repercusiones de la 1ª Guerra Mundial incrementaron la agitación social, como vimos. Después (1919), dos focos de protesta destacan sobre los demás: Barcelona, donde los obreros de La Canadiense (electricidad) sostienen una huelga durante meses, obligando al Gobierno a recurrir a la militarización y a la declaración del estado de guerra; y el campo andaluz, donde los obreros agrarios se organizan y acosan al Gobierno por medio de huelgas reivindicativas, que tuvieron que ser reprimidas con el ejército y otros medios.
La muerte de Dato por tres anarquistas fue un duro revés para el sistema de la Restauración, alternando los atentados con las fuertes medidas represivas. Además, las acciones terroristas anarquistas eran respondidas por la patronal con pistoleros mercenarios. El endurecimiento del movimiento obrero, motivado también por la triunfante Revolución rusa, se tradujo en un aumento de huelgas, pérdidas de jornadas de trabajo dificultaron la paz social y propiciaron el advenimiento de la dictadura. Fueron años muy difíciles.
1.5 LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA
1.5. 1.- ANTECEDENTES DE LA DICTADURA
Se veía venir, pues hay acontecimientos que son lógicos a partir de una serie de causas:
- Había una gran discrepancia entre la opinión pública y la política.
- Como vimos, los propios partidos se habían dividido en facciones en torno a alguno de sus miembros más destacados, pues eran muy inestables y había divergencia ante numerosos aspectos. Esto explica que, en los últimos 6 años, se produzcan 23 crisis de Gobierno totales (…). No había recambio político, pues todos los partidos estaban inmersos en crisis:
. Los dinásticos (conservador y liberal) no habían hallado la fórmula de la regeneración.
. Ni siquiera el republicano (el más interesado en modificar las estructuras del poder) funcionaba.
. Los católicos estaban desmovilizados, a pesar del interés de los obispos y de la creación en el año anterior del Partido Social Popular: el primer partido demócrata-cristiano español, con un órgano de difusión como sería el periódico "El Debate" (dirigido por Herrera Oria). Además, la Iglesia estaba enfrentada a los liberales por el tema de la libertad religiosa: el clero se oponía a la libertad de culto.
. Los anarquistas, con la violencia, no solucionaban nada. Precisamente, responden a la anterior oposición del clero asesinando en junio de 1923 al cardenal Juan Soldevila, arzobispo de Zaragoza.
. Los socialistas no prosperaban, estaban aún muy verdes y eran minoría.
- El ejército, descontento, continúa la tradición del siglo XIX: al considerarse intérpretes de la soberanía nacional, creían que podían derribar los gobiernos que no ejercían lícitamente. En este mismo concepto se apoyaría Francisco Franco, en la década siguiente, para justificar su rebelión.
La Concentración Liberal de principios de 1923, al mando de Manuel García Prieto, había fracasado. Su delfín, Santiago Alba, que representaba el ala izquierda del partido, era odiado por el ejército debido al "expediente Picasso" (que se llevó a cabo por el fracaso o guerra de Marruecos).
- Como es habitual en este país, que parece solucionar los problemas sólo a base de huelgas, éstas se multiplican durante el verano de 1923, especialmente en los focos habituales: Cataluña, Asturias y Bilbao.
- El ambiente catalán era insostenible, siendo otra de las causas que propician la sedición. Por un lado el terrorismo de tipo laboral (pistolerismo) y por otro las ideas separatistas de Acció Catalana.
1.5.2.- LOS PREPARATIVOS
Así pues, la mayoría de los españoles eran conscientes de la llegada de un régimen autoritario: hasta el propio Maura había aconsejado al rey que gobernaran los militares…
En junio de este año, los militares comienzan a actuar: pretenden dar un golpe militar y sustituir los políticos profesionales por militares y técnicos civiles sin adscripción partidista. Algunos de ellos se reúnen en Madrid, encabezados por el denominado cuadrilátero: Berenguer (sobre el que habían recaído las mayores culpas del fracaso de Marruecos), Cavalcanti, Saro y Dabán. Después amplían sus contactos a Barcelona y otros lugares. Son conscientes de que necesitan un líder carismático para dar el golpe de Estado, y piensan en Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, a la sazón Capitán General de Cataluña. Esta idea es apoyada por casi todos los Capitanes Generales, menos el de Valencia; así como por las principales guarniciones (Madrid, Cataluña y Zaragoza).
Y no se equivocaban, pues Primo de Rivera reunía una serie de cualidades idóneas para arrastrar a las multitudes: prestigioso militar (como destacó en Cuba, Filipinas y Marruecos), buena persona, muy simpático (como buen jerezano-andaluz), trabajador y sincero. El típico regeneracionista anhelado por los españoles desde 1898. Por lo que apenas tuvo oposición, al principio; sino más bien una buena acogida general, especialmente por el pueblo.
1.5.3.- DEL PRONUNCIAMIENTO AL DIRECTORIO MILITAR
Un enfrentamiento durante la Diada catalana (11 de septiembre) entre separatistas y policías precipita el golpe, que se inicia en Barcelona. Con el apoyo de Zaragoza y del cuadrilátero de Madrid ya citado, se consuma el pronunciamiento la noche del 12 al 13 de septiembre, cuando Primo entrega su Manifiesto a la prensa en Barcelona, dirigido al país y al Ejército (firmado él) se apodera de esta ciudad, proclama el Estado de Guerra y ocupa los lugares estratégicos (Telefónica y Telégrafos).
En el Manifiesto expone y aclara los temas urgentes que hay que resolver: terrorismo, propaganda comunista (sobre todo de la CNT), impiedad (reflejada, según él, en el asesinato del arzobispo de Zaragoza), separatismo (representado por Acció Catalana; pues él, al principio, admitía las Autonomías que defendía la Lliga), dar fin a la inflación y al desorden financiero, solucionar el tema de Marruecos, acabar con la inmoralidad política, etc. Acabando con un ataque a Santiago Alba y su política arancelaria (además del asunto del "informe Picasso"). Astutamente, lo expone "en nombre de España y del Rey": sabía que la gran mayoría de los españoles, todavía, apoyaban la Monarquía (especialmente, en ambientes rurales, donde vivía gran parte de la población).
Conocido el suceso, surge la división entre los ministros. Alfonso XIII veraneaba en San Sebastián (¿ imprudencia o astucia?, pues el levantamiento era "vox populi"). Espera hasta el 14 para viajar a Madrid (intentando ganar tiempo para sopesar los acontecimientos...). Llama al Gobierno, pero éste dimite (una vez que el rey no se opone tajantemente a la sublevación). Por lo que encarga a Primo de Rivera y Orbaneja que forme Gobierno (en contra de la Constitución…), mientras todo el mundo estaba a la expectativa...
1.6. EL DIRECTORIO MILITAR
Con esta decisión, Primo de Rivera se transforma en dictador militar y único, jura el cargo de presidente y se asiste de un Directorio Militar. En los primeros meses se publican una serie de Decretos encaminados a establecer las bases del funcionamiento y organización del nuevo régimen. Más adelante completan las Reformas:
- Regeneración política.
- Lucha contra el Caciquismo, aunque parezca mentira: llegó a decir que los males de España radicaban en el caciquismo rural, y no estaba muy equivocado. Para ello interviene a nivel local, disolviendo todos los Ayuntamientos y las Diputaciones Provinciales: las Corporaciones son sustituidas por los Vocales Asociados (Mayores Contribuyentes) y los Gobernadores Civiles son reemplazados por Gobernadores Militares (que controlan los Ayuntamientos y Diputaciones), a la vez que nombra Delegados Gubernativos (militares en su mayoría) en cada Partido Judicial, con misiones muy variadas, como el control político e ideológico de los Ayuntamientos, la autoridad sanitaria (a la vez que controlan el fraude en Consumo) y dinamización de la vida cultural del entorno (festejos, conferencias, etc.). Estos delegados perderán influencia a partir de 1924, a medida que incrementan poder los alcaldes nombrados a dedo y los mayores contribuyentes (que controlan los Ayuntamientos como vocales asociados). Además, muchos de ellos se corrompen al contacto con el poder y el dinero (…). Así pues, aunque lo intentó, no acabó con el Caciquismo.
- También interviene, como es lógico, a nivel nacional: disuelve las dos Cámaras; según manifestó, "por poco tiempo" (90 días pero, en realidad, durante más de dos años).
- El orden público se controló con la restricción de libertades (declara el Estado de Guerra y suspende las garantías constitucionales): como los derechos de asociación, reunión, censura y persecución de asociaciones obreras cenetistas. En este sentido, se crea el "Somatén" (milicia civil armada, protectora del orden y la propiedad, controlada por los capitanes generales), formado por personas de clase media y alta, de probada buenas costumbres, con influencia en sus localidades.
Referente a los partidos y centrales sindicales, actúa con dureza contra los extremistas, fueran separatistas o de izquierda; sobre todo contra el PCE, CNT y Acció Catalana. Siendo tolerante con el PSOE, UGT y el resto de grupos (siempre que actuaran dentro de la "legalidad" vigente).
Pero no toma grandes medidas de rigor, a diferencia de otras Dictaduras...
- Para llevar a cabo esos cambios, "en poco tiempo", para poder gobernar, introduce la fórmula del Directorio: con Primo de Rivera como presidente del mismo, encargado de la gobernación del Estado, con las facultades de “Ministro Único”, aunque asesorado por 8 generales de brigada (uno por cada Región Militar) y por un contraalmirante, que compartían con él las tareas de gobierno. Este Directorio dura hasta finales de 1925.
Expone su lema: "bondad, sinceridad, laboriosidad y experiencia de la vida". Definiendo a su gobierno como "Dictadura Democrática".
1.6.1. ACTUACIÓN DE LA DICTADURA ANTE PROBLEMAS PENDIENTES
La dictadura intentó resolver de forma rápida dos de los principales problemas del momento:
- El Nacionalismo catalán: algunos sectores catalanistas como la burguesía industrial, deseosa de acabar con los problemas de orden público, vieron en el dictador la persona adecuada para terminar con los enfrentamientos y las huelgas que perjudicaban sus negocios. Se habla de un posible pacto entre la burguesía, la Lliga y Primo de Rivera (aunque Cambó lo negó), a cambio de que el dictador impulsara la autonomía que querían los sectores moderados y de una política económica proteccionista favorable a la industria textil catalana. De todos modos, destacan los siguientes actos:
. La extensión o aplicación de una institución catalana, el Somatén, a toda España.
. La elevación de Martínez Anido a la subsecretaría de Gobierno. Este personaje era apreciado por los patronos por su contundencia represiva ante los problemas de orden público.
. La persecución de sindicalista de la CNT.
Pero, realmente, P. de Rivera anuló toda manifestación del catalanismo: el 18 de septiembre de 1923 prohibió el uso del catalán en los actos oficiales, intentó suprimirlo en el culto y la predicación (por lo que se enfrentó a la Iglesia) y afirmó que sólo debía utilizarse en el hogar. Para potenciar el centralismo, prohibe izar banderas catalanas, el himno de Els segadors y ordena disolver las organizaciones juveniles (porque inculcaban el separatismo y el desprecio a España). También fortaleza las Diputaciones, en detrimento de la Mancomunidad.
- Marruecos: ya vimos en el tema anterior cómo se obtienen esas posesiones, su evolución y las guerras anteriores (como la de 1909).
En realidad, la ocupación de África era una forma de mantener la idea del imperio y el prestigio exterior ante una situación de decadencia. Ya que no representaba un imperialismo económico como el de otros países, pues el Rif era muy pobre (sólo eran rentables las minas de hierro), con una orografía difícil, malas vías de comunicación y poblado por tribus belicosas.
Recordemos que era un Protectorado, bajo la soberanía de un sultán pero controlado por España, que lo había dividido en dos zonas dependientes cada una de ellas de Ceuta y Melilla. La primera u occidental, controlada por Al-Raisuni, era menos conflictiva; pero la oriental (Melilla), dominada por Abd el Krim, se enfrentó constantemente a los españoles, dando lugar a los conocidos desastres del Barranco del Lobo (1909), Annual (1921) y Monte Arruit (1921).
En 1923, estas derrotas continuaban candentes entre la opinión pública. Se abre el expediente Picasso, por el que se implica a varios oficiales en dichos desastres. Se produce un movimiento antibelicista. Algunos sectores de la burguesía se niegan a pagar impuestos destinados a un dominio que no daba beneficios económicos. Y los militares se dividen en dos bandos: los partidarios de la retirada del ejército de Marruecos, y los que deseaban continuar en la zona (los africanistas, como medio de obtener ascensos rápidos).
También en 1923, se movilizaron a todos los quintos de 1918, 1919 y 1920, incluso a los que antes pagaban para eximirse (soldados de cuota).
P. de Rivera era partidario del abandono, pero un hecho le haría cambiar de opinión: Abd el Krim, creyendo derrotados a los españoles, ocupa el terreno francés. Esto impulsa la colaboración franco-española, que culmina en el desembarco de Alhucemas (8-IX-1925). Un moderno ejército mixto de casi 500.000 hombres, apoyados por tanques, aviones y lanchas, se enfrenta a las cabilas de Abd el Krim, a las que infringen una severa derrota. Las operaciones concluyen cuando el líder se entrega a los franceses ante el temor de ser capturado por los españoles. Será el mayor éxito militar de la dictadura, finaliza el problema de Marruecos y se restaura el prestigio del ejército, garantizando la adhesión de los africanistas al régimen.
1.7. LA UNION PATRIÓTICA
Desde el inicio del régimen, P. de Rivera propuso crear una organización civil de apoyo, que sirviese a sus fines propagandísticos. Así creó la Unión Patriótica, y sus orígenes aparecen vinculados al catolicismo y conservadurismo agrario, característico de los propietarios castellanos de la época (de hecho nace en Valladolid, y de allí se extiende al resto de España).
El tipo de asociación propuesta responde a la idea de partido único, similar al partido fascista creado por Mussolini (Primo de Rivera visita Italia en 1924). Aunque el papel de la Unión Patriótica será menos relevante que el del Duce (pero, a la larga, ésta influyó notablemente sobre Falange Española Tradicionalista y de la JONS, que serviría más tarde de base teórica al franquismo).
Entre sus objetivos destacan:
- Traspasar a manos civiles funciones que estaba realizando el ejército, evitando así su desgaste.
- Buscar colaboradores para la reconstrucción de la Administración con adictos al régimen.
- Dotar a la dictadura de un instrumento para relacionarla con el pueblo (como base de apoyo).
De este modo, se nutre de funcionarios adeptos al régimen, de antiguos caciques, del catolicismo político y su dependencia del gobierno será absoluta.
Sólo a partir de 1925 se dan los primeros pasos para alcanzar su independencia. Y en 1926 su reglamento interno aparece dividido en tres órganos: Jefe Nacional (Primo de Rivera), Junta Directiva Nacional y Comité Ejecutivo Central.
Realmente, fue un partido ecléctico, sin ideario concreto y con una amalgama de tendencias, lleno de oportunistas y sin ideología clara: el poder estaba centralizado en el dictador.
1.8.- EL DIRECTORIO CIVIL
A finales de 1925, tras el triunfo en Marruecos, P. de Rivera se afianzó en el poder mediante la dotación de nuevas estructuras al régimen. La necesidad de expertos en economía, legislación civil, etc, le llevo a buscar colaboradores fuera de los círculos militares e incorporar civiles: es decir, se trataba de sustituir la dictadura militar por otra civil (entran ministros como Calvo Sotelo y otros).
Se inicia así la implantación de un Régimen corporativista, basado en la intervención del Estado como árbitro en los conflictos sociales, buscando una revolución desde arriba para evitar la de una verdadera desde abajo. Por esto buscó el apoyo de los sectores más moderados del obrerismo, entablando relaciones con el PSOE y UGT; mientras reprimía duramente el anarquismo de la CNT y el comunismo del PCE. Esta política favoreció el socialismo, que pudo monopolizar el movimiento obrero (se habló de un posible nuevo turnismo UP-PSOE, aunque produjo disidencias en el PSOE).
A finales de 1926 se creaba el Estado corporativo, en el que las relaciones profesionales se regulaban mediante comités paritarios, formados por igual número de obreros que de patronos, encabezados por un presidente y un vicepresidente nombrado por el Ministerio de Trabajo como representantes del Estado. Esta institución se ofrecía como la base de los oficios, asociaciones patronales o profesionales y sindicatos. La labor de estos comités fue notable en los sectores industriales y de servicios, y su repercusión se refleja en el descenso del número de huelgas, aunque el éxito también hay que achacarlo a la política represiva del movimiento revolucionario obrero.
La legislación en materia social tuvo carácter paternalista, pero resultó positiva. El Código del Trabajo de 1926 regulaba los contratos, los tribunales laborales y los seguros de accidente. Esto se complementó con subsidios a las familias numerosas, seguro de maternidad y normativa de apoyo a los emigrantes. En nuestra zona, se inicia la lucha antipalúdica (con Hospital en Navalmoral).
Pero esta política social fracasó en el ámbito rural, donde la abierta hostilidad de los terratenientes impidió la creación de Comités Paritarios. De este modo, la dictadura no pudo solucionar el problema estructural en el sector agrario: reparto de tierra (que mantenía en condiciones miserables a los jornaleros del sur y pequeños campesinos del norte), no se hizo una reforma agraria (sólo asentamientos de colonos en tierras compradas que, junto al programa de obras públicas, sirvió más para ensalzar el régimen que para disminuir el problema), etc.
Sin embargo, destacar el avance social de la mujer en el trabajo: por ejemplo, en el sector textil superaban en número al de hombres; en los servicios, aumentó su presencia como mecanógrafas, maestras, etc. Se incrementó su nivel de alfabetización y se fue incorporando paulatinamente a las enseñanzas media y superior (en 1930, había 1.681 estudiantes femeninas en la Universidad).
1.9.- LA POLÍTICA ECONÓMICA
Los proyectos de la dictadura para fomentar la actividad económica derivaron en una actitud intervencionista, que sólo fue posible incrementando los gastos del Estado y la Deuda pública. La política de la época respondía a las ideas nacionalistas, que potenciaban la economía nacional a través del proteccionismo. Colaboró el auge económico internacional de los años veinte (“felices años 20”), que fue positivo para la economía española y de paso ayudó a mantener el régimen. Esas teorías no eran innovadoras, pues muchas habían sido planteadas por los regeneracionistas (XIX)
Las medidas tomadas fomentaron la industria nacional, se modernizó la red ferroviaria y se intervino en compañías navieras; se realizaron concesiones en régimen de monopolios a empresas privadas, como la compañía naviera Transmediterránea o el control de telefonía a ITT (USA). En 1927 se creó la Compañía Arrendataria de Monopolio de Petróleos (CAMPSA), consorcio formado por 41 bancos españoles. Esas medidas se complementaron con:
- Avances en el transporte terrestre: se amplía la red de carreteras (como la de Guadalupe, la Vera y puentes sobre el Tiétar y Tajo) y se mejoran las existentes, más caminos vecinales y se prestó atención a la red de ferrocarriles (aunque las principales vías ya existían). El automóvil comienza a competir con el tren.
- Proyectos hidráulicos: se crean las confederaciones hidrográficas, que mejoraron el regadío y aumentaron la potencia eléctrica.
Pero no se puso en marcha un sistema fiscal avanzado: así, el proyecto del ministro de Hacienda, Clavo Sotelo (impuesto sobre la renta), recibió las críticas del sector privilegiado y hubo de dejarse.
Los más beneficiados, por tanto, fueron los más pudientes. Es la edad de oro de la Banca privada española, sobre todo de los bancos madrileños, que se extiendes por las provincias absorbiendo pequeñas entidades locales, mientras la banca vasca y catalana viven una situación de crisis.
La dictadura no soluciona la problemática estructural de la economía española. Sólo fomenta políticas de soluciones momentáneas: obras públicas para resolver el paro, ayudas sociales, etc.; pero ninguna que acabara con el desarraigo del campesinado, ni política agraria que erradicara el caciquismo. Estas cuestiones permanecen latentes y surgirán con más fuerza al caer la dictadura.
1.10. OPOSICIÓN A LA DICTADURA
Como decíamos, la Dictadura fue apoyada por mucho al principio, que la consideraban como una fase transitoria; tras la que debería dejar paso a gobiernos civiles y democráticos (tras el Directorio Militar). Pero el triunfo en Marruecos y la bonanza económica de los años veinte tentaron a Primo de Rivera, que pretendió perpetuarse en el poder. Por lo que, superada la exaltación inicial, creció una oposición entre los distintos sectores de la opinión española:
- Los liberales y conservadores, llamado por el dictador profesionales de la política, colaboraron con el ejército en la realización de varios golpes de Estado.
- Los republicanos constituyen en 1926 la Alianza Republicana, basada en la unión de los distintos grupos antidinásticos. Demandaban la implantación de un sistema verdaderamente democrático que terminara con las políticas personalistas y caciquiles. Figuras destacadas fueron Manuel Azaña (Acción Republicana) y Alejandro Lerroux (PRRadical).
- En el ámbito obrero, la CNT había sido reprimida duramente, por lo que tuvo que organizarse en la clandestinidad. Sus acciones se limitan a atentados y actos subversivos cada vez más localizados. Su persecución fomentó la radicalización y la fundación de otro sindicato, la FAI, que pretendía utilizar el sindicato para la insurrección.
- Los socialistas mantienen su colaboración hasta 1929, fecha en que niegan su apoyo a un plebiscito que Primo de Rivera pensaban someter a la voluntad popular.
- Los intelectuales se opusieron sistemáticamente a la dictadura. En 1924, Unamuno es desterrado a Fuerteventura y Blasco Ibáñez critica la monarquía. Pero Eugenio D’Ors y Ramiro de Maetzu defienden la monarquía autoritaria y desempeñan cargos diplomáticos en el extranjero.
- Los estudiantes suponían para la dictadura un continuo quebrantamiento del orden público. En 1924 se produce una huelga de estudiantes contrarios a un proyecto que reconocería los estudios de Deusto y El Escorial, de Jesuitas y Agustinos. Fueron clausuradas las universidades de Madrid y Barcelona, pero la renuncia a sus cátedras de Ortega y Gasset y Fernando de los Ríos frenó el proyecto ante el temor a un escándalo internacional, algo que se debía evitar ante la inminencia de las Exposiciones Universales de Barcelona y Sevilla (1929).
- El ejército conspiró con los políticos para derrocar el régimen, en varios intentos de devolver el régimen al camino de la Restauración (como la Sanjuanada en junio de 1926).
La oposición de los militares creció a raíz de las reformas sobre ascensos basadas ahora en méritos de guerra, suprimiendo el ascenso por antigüedad en los cuerpos de Artillería e Ingenieros. La sublevación del primero provocó su disolución.
1.11. CAÍDA DE LA DICTADURA Y EL FIN DE LA MONARQUÍA
Desde 1927 el régimen había intentado institucionalizarse mediante la convocatoria de una Asamblea Nacional Consultiva. Elaboran un anteproyecto de Constitución, sin separación de poderes, ni soberanía nacional, con gran capacidad de intervención para el rey y una sola Cámara (se suprimía el Senado) formada por 400 miembros, de los cuales la mitad eran de elección real. Este proyecto, leído en 1929, no fue bien acogido y el plebiscito que Primo preparaba para su apoyo no fue secundado por las fuerzas políticas (incluyendo al PSOE y UGT).
A partir de 1929, la situación se agravó con la crisis económica a nivel mundial; que si bien no repercutió en España como en otros lugares (Wall Street), porque nuestro país no tenía grandes intereses en los mercados internacionales, ni tenía tanta dependencia del crédito internacional, sí vio como gran cantidad de capitales extranjeros eran retirados; si a ello unimos una balanza comercial desequilibrada y una Hacienda deficitaria, debido al aumento del gasto público ocasionado por la política económica del régimen, ocasionó la pérdida del valor de la peseta. El fracaso de la política económica se saldó con la dimisión en 1930 del ministro de Hacienda J. Calvo Sotelo.
Además, se reavivan los conflictos sociales con la reorganización del movimiento obrero. Por ello, P. de Rivera consultó a los mandos militares sobre su permanencia en el poder. En vista del escaso apoyo recibido, y dado que estaba enfermo, el general dimitió el 28 de enero de 1930; muriendo unos meses después en París, durante su exilio.
Esa dimisión no agradó al rey, con el que no se había contado. Encargó entonces a D. Berenguer la formación de un nuevo gobierno, con el objetivo puesto en salvar la monarquía y establecer la normalidad constitucional. Pero, tras el paréntesis de la dictadura, era imposible volver a la situación anterior, pues muchos políticos se proclamaron republicanos.
En agosto de 1930 se firma en San Sebastián un Pacto entre partidos republicanos y regionalistas. Del mismo saldría un comité revolucionario encabezado por Niceto Alcalá Zamora, que tenía como misión organizar el cambio del régimen basado en la derrota de la Monarquía y en el establecimiento de la República.
En octubre el PSOE, presionado por sus bases, se une al Pacto. La CNT aprueba el movimiento y el 12 de diciembre se produce una sublevación en Jaca, mal preparada, que se salda con el fracaso y el fusilamiento de los capitanes que se hallaban a la cabeza (Galán y García Hernández). Habrá una nueva en la Base de Cuatro Vientos, mientras en las ciudades se incrementa el desorden público.
La idea del Gobierno era convocar elecciones legislativas a fines de 1931, proyecto que se viene abajo cuando los firmantes del Pacto anuncian su no participación. Esto provoca la caída de Berenguer y se encarga la formación de un nuevo gobierno a J. Bautista Aznar, quién acuerda convocar elecciones municipales el 12 de abril (previas a otras generales, en las que incidirían).
Pero la idea de Aznar falló (con las elecciones municipales pretendía volver al viejo sistema caciquil, con el que ganaría las generales…), pues la participación de las fuerzas antimonáquicas, con una propaganda y mítines que les superaron en organización y participación popular, tuvieron como resultado el triunfo de esta coalición republicano-socialista en las principales ciudades del país (41 de las 50 capitales), aunque sólo consigue el 49’5 % del total. Por lo que, al proclamarse los resultados, el 14 de abril de 1931, con el pueblo en las calles, Alfonso XIII abandona España y se proclama la Segunda República.
2. LA II REPÚBLICA
2.1- PROCLAMACIÓN DE LA REPÚBLICA
El 12 de Abril de 1931 se celebran las anunciadas Elecciones Municipales, acudiendo a las urnas el 67 % de los electores a nivel nacional. Sobre los resultados, hay una gran divergencia entre los diferentes historiadores: ya que continuaba en vigor el famoso artículo 29 (cuando había una sola Lista —simple o compuesta—, o cuando se presentaban igual o menor número de candidatos que plazas de concejales a cubrir, no se celebran elecciones, sino que eran automáticamente proclamados), por el que fueron elegidos directamente (sin necesidad de celebrar elecciones) unos 14.000 concejales monárquicos por unos 2.000 republicanos; además, había coaliciones o candidaturas difíciles de encuadrar (con numerosos grupos o individuos independientes, de matiz variable); y no hay que olvidar la influencia, que todavía ejercieron los caciques en el ámbito rural.
Estas elecciones constituyeron un auténtico referéndum sobre el régimen monárquico y, aunque salieron elegidos 22.150 concejales que apoyaban a Alfonso XIII, frente a los 5.875 que se oponían a él (por las causas ya citadas), en la mayoría de las ciudades del país triunfaron los candidatos de la coalición republicana (a pesar de esa diferencia tan grande en el número de ediles, en el cómputo total de votos quedaron casi igualados: los republicanos obtienen en 49'53 %, por un 49'72 % de los fieles al rey). De manera que, en cifras absolutas, los españoles siguieron votando la monarquía, que fue la vencedora real; mientras que los antimonárquicos fueron los vencedores morales, y la Corona no podía mantenerse con la oposición de casi todas las ciudades.
El día 13, fueron muchos los que se lanzan a la calle vitoreando a la República. Y, el 14 (bien temprano), el ayuntamiento de Eibar es el primero en proclamarla (seguido por el de Barcelona).
Entretanto, coexisten varios poderes: mientras el Comité Revolucionario (elegidos tras el Pacto de San Sebastián, y que formarán el primer Gobierno de la futura República), conscientes de su fuerza exigen el inmediato exilio del rey; el monarca, desconcertado por los resultados y con sus ministros divididos ante las medidas a tomar (unos le aconsejaban abdicar y otros que declarara el estado de guerra), opta por abandonar el país.
Ese día 14 de abril, el citado Comité se convierte en Gobierno Provisional y proclama la Segunda República, en medio de una insurrección popular (NO de una insurrección militar, secundada por una huelga obrera, tal y como habían previsto los republicanos y socialistas); evidenciando el agotamiento de la monarquía, al igual que los partidos tradicionales.
La derecha, sorprendida, tardaría en reorganizarse. Mientras la conflictividad, desplazada de momento por el júbilo popular, resurgirá inmediatamente y la República se encontrará en una grave disyuntiva: entre los que se sentían perjudicados por las reformas (caso de los propietarios), y los que tenían sus esperanzas depositadas en ella (jornaleros, obreros, yunteros, etc.).
2. 1.1.- PARTIDOS Y FUERZAS POLÍTICAS
La Izquierda
La izquierda obrera se subdividía en varias fuerzas:
- PSOE: Era el principal partido de la izquierda, con 23.000 afiliados en 1930 (la colaboración con Primo de Rivera fue positiva para ellos). En la República se formarán tres tendencias:
. La representada por Indalecio Prieto y Fernando de los Ríos, que apoyaba la alianza con los republicanos para establecer la democracia burguesa.
. La segunda también defendía esa alianza, pero con el fin de fortalecer la clase obrera y que sirviera para instaurar un régimen socialista. Su líder era Largo Caballero.
. La tercera, representada por Julián Besteiro, rechazaba cualquier unión con los republicanos.
Los socialistas pretendían lograr tres objetivos colaborando con los partidos burgueses: obtener mejoras para la clase trabajadora hasta implantar el socialismo; desplazar a la CNT como sindicato rival (la UGT alcanza un millón de trabajadores, y después creará la FNTT); y equilibrar fuerzas con la patronal, suavizando la lucha de clases.
- PCE (Partido Comunista de España): nacido en 1921 al escindirse el Partido Socialista, quedó fuera de las Cortes Constituyentes. Su influencia era mínima y su estrategia abiertamente revolucionaria. Sus principales dirigentes fueron José Díaz y Dolores Ibarruri (la Pasionaria). Durante la Guerra Civil su organización eficaz le convirtió en el primer partido obrero.
- El POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista): surge en 1935 al fusionarse dos pequeños partidos de inspiración trostkista. Dirigido por Andrés Nin, sólo destacó en Cataluña.
- CNT (Confederación Nacional de Trabajadores): se centraba en el sindicalismo rechazando la participación política (defendía la libertad personal, colectividad, rechazo a la autoridad y a la propiedad privada, etc.). Superó el millón de afiliados al iniciarse la República. En 1936 se une al Frente Popular y participa política y militarmente durante la Guerra Civil.
- La izquierda burguesa estaba representada por Acción Republicana (AR), de Manuel Azaña. Era un minúsculo partido integrado por intelectuales afines a su líder. Y su ideario se basaba en la modernización de las estructuras políticas y sociales del país, sobre un fondo anticlerical, educativo, antimilitar y autonomista. Tuvo gran apoyo en el Campo Arañuelo, con José Giral.
En 1934, al fundirse con el Partido Radical Socialista (liderado por Marcelino Domingo, que se había escindido del partido de Lerroux) y con ORGA (de Casares Quiroga, que veremos a continuación) se convierte en Izquierda Republicana (IR).
La izquierda autonomista estaba constituida por dos partidos:
- ORGA (Organización Republicana Gallega Autónoma), de carácter republicano galleguista, cuyo líder era Santiago Casares Quiroga.
- Esquerra Republicana de Cataluña, de Francesc Macià y Lluís Companys, defiende un amplio programa de reformas sociales y económicas para Cataluña. Su ideario le sitúa en posiciones cercanas al independentismo catalán (como demostró siempre que pudo).
El Centro:
El más importante era el Partido Republicano Radical (PRR), de Alejandro Lerroux: que destacaba por su anticlericalismo y demagogia. Fue un partido bisagra, que comenzó gobernando con la izquierda y después se inclinó hacia la derecha (Bienio Radical-Cedista).
· Partidos de Derecha:
La derecha nacional, que se dividía en varias agrupaciones:
- Derecha Liberal Republicana, de Niceto Alcalá Zamora y Miguel Maura, defensora del orden, propiedad y catolicismo. Destacó por el cumplimiento de la estricta legalidad constitucional.
- Partido Agrario, de Martínez de Velasco y otros. Representaba los intereses de los grandes terratenientes, por lo que se oponía a la República y a la Reforma Agraria.
- Acción Popular, de José María Gil Robles. El primer intento serio de crear un partido de derechas de ámbito nacional, que aceptó el proceso electoral pero no se integró plenamente en el juego democrático (…). Más adelante aglutinará a un sector de la derecha bajo las siglas de la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas), que tendrá gran aceptación en el ámbito rural propietario, gobernando en la segunda mitad de la República (Bienio citado).
La Derecha Nacionalista, centrada en dos partidos:
- El Partido Nacionalista Vasco (PNV) que, aunque defendía políticas económicas y sociales de derecha, y siendo católico radical, se alineó con la izquierda para sacar adelante la autonomía regional vasca.
- La Lliga Regionalista en Cataluña, apoyada por los empresarios de esa región. Perdió su liderazgo anterior por la expansión de Esquerra Republicana.
Derecha monárquica, representada por Renovación Española. Partido que fue creado por Antonio Goicoechea y José Calvo Sotelo. Su actividad se centró en el regreso a los valores tradicionales (incluyendo la Monarquía) y en apostar por el autoritarismo.
Las corrientes fascistas, que giraban en torno a varios grupos minoritarios, entre los que destacaban dos: Falange Española (FE), de José Antonio Primo de Rivera; y las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (JONS), de Onésimo Redondo.
El carlismo o tradicionalismo seguía vivo, en defensa de los Fueros, del integrismo católico y del autoritarismo en política. Transformados en Requetés, eran partidarios de derribar la República por la fuerza.
2.1.2.- EVOLUCIÓN DE LA SEGUNDA REPÚBLICA
Tuvo cuatro etapas fundamentales, que se definen por los grupos políticos que estaban en el poder, su acción de gobierno y las reacciones que provocaban la oposición.
El Período Constituyente (Gobierno Provisional): abril-diciembre de 1931
Se denomina así porque en él se establecen las bases fundamentales del Régimen, que serán plasmadas en la Constitución de la República. Abarca desde la proclamación del nuevo régimen hasta la promulgación de la Constitución de 1931. Durante este período, España estuvo regida por un Régimen o Gobierno Provisional, cuya misión fundamentalmente fue la de convocar elecciones a Cortes Constituyentes; mientras se discutía el texto constitucional, se gobernaba por Decreto. El presidente de este gobierno fue Niceto Alcalá Zamora, presidente del Comité Revolucionario que proclamó la República (surgido tras el Pacto de San Sebastián en 1930).
El gobierno estaba compuesto por republicanos de todas las tendencias y algunos socialistas: por lo que se basó en las clases medias republicanas, la pequeña burguesía, los intelectuales y la clase obrera organizada (PSOE y UGT). Por el contrario, las fuerzas de oposición eran de derecha, la oligarquía desplazada de poder, la izquierda radical y el proletariado revolucionario (como CNT). En la actuación de este gobierno destacan las reformas militares y sociales:
- La reforma del ejército fue promovida por M. Azaña, Ministro de Guerra. Con ella, pretendía crear un ejército más reducido y moderno, así como eliminar a sus miembros más conservadores y hacer de él una institución más adaptada al régimen republicano.
- Las reformas sociales de Largo Caballero, Ministro de Trabajo socialista, pretendían elevar el nivel de vida de los trabajadores, mejorar las condiciones laborales y de seguridad social, aumentar su participación política; a la vez que deseaba limitar el poder y la influencia de los patronos, sobre todo en medios rurales.
Igualmente, también se preocupa de las reformas educativas y de acometer el tema autonómico.
Pero en seguida surgen los primeros problemas:
. Económicos: fuga de capitales y depreciación de la peseta.
. Sociales: huelgas múltiples, invasiones de fincas y negativas de los propietarios a sembrar.
. Religiosos: quema de numerosos conventos y casas religiosas, al relacionar a la Iglesia con el antirrepublicanismo. Este conflictivo religioso se mantendrá durante casi todo el régimen.
En esta etapa destacan las Elecciones a Cortes Constituyentes, que se celebran el 28 de junio de 1931, y que serán las encargadas de elaborar la Constitución de 1931. Pues, una vez anulada la Monarquía, ya no tenía sentido la Constitución de 1876.
Las elecciones con un participación del 70 % dieron el poder a la izquierda (socialistas y otros republicanos), mientras que la derecha no alcanzaba el centenar de escaños. Estas Cortes aprobarán la citada Constitución (el 9-XII-1931), una vez que la comisión encargada para este fin elabora un primer proyecto. El texto definitivo quedó así (resumidamente):
- Respecto al sistema político, busca la creación de un sistema auténticamente democrático, y que hiciera posible la aspiración autonómica de algunas regiones (Cataluña y País Vasco, sobre todo). Así, se define a España como “República Democrática de Trabajadores de toda clase, organizados en un régimen de libertad y justicia” (aunque en artículos posteriores se consagra al Estado como “de Derecho y Democrático”).
- Defiende la división de poderes, concretando los controles que cada poder debe ejercer sobre los demás. Así, la potestad legislativa reside en el pueblo, que lo ejerce por medio de las Cortes (unicamerales: Congreso de los Diputados, elegidos por 4 años mediante sufragio universal, incluso femenino). La ejecutiva recaía en el presidente de la República (con un mandato por 6 años, elegido por los diputados y un número igual de compromisarios, elegidos también por sufragio universal). Y la judicial establecía la independencia de los jueces, con destacadas novedades (jurados, justicia gratuita para los pobres, etc.).
- La declaración de derechos y libertades de los españoles era muy amplia, pues incluía la del sufragio universal ya mencionado, educación, protección social, libertad religiosa, expresión, reunión, asociación, libre residencia, circulación, elección de profesión, inviolabilidad de domicilio, de correspondencia, propiedad privada (aunque podía expropiarse por el bien común), etc. El Tribunal de Garantías Constitucionales velaba por su cumplimiento.
- En cuanto al tema regional o territorial, por vez primera, la Constitución reconocía el derecho de las regiones a dotarse de Estatutos de Autonomía y se establecía su ámbito de gobierno autónomo político-administrativo, dentro del Estado español, que no estuviera en contradicción con la Constitución (se aprobaría mediante plebiscito en la región, y después por las Cortes). Este sistema recibió el nombre de Estado Integral.
- Por lo que se refiere al problema social, la Constitución preveía una vía reformista para disminuir las graves desigualdades existentes en la sociedad española: se suprimía todo privilegio de clase social y de riqueza, lo que equivalía a anular a la nobleza como entidad jurídica; aunque se mantiene la propiedad privada, se apunta la posibilidad de socialización de la propiedad (expropiación citada) y de los principales servicios públicos (aunque, en definitiva, los proyectos de nacionalización de la tierra, las minas, los bancos y los ferrocarriles nunca se llevaron a cabo). Se declara solamente la importancia del trabajo, y se promete para el futuro una legislación laboral social avanzada.
- En cuanto al tema religioso, la mayoría de los diputados entendieron que la Constitución de una democracia avanzada exigía reducir al máximo el poder y la influencia de la Iglesia católica española. En consecuencia, se declaraba el carácter laico del Estado (queda anulada la asignación económica), así como el de la enseñanza, la libertad de cultos, el matrimonio civil y el divorcio; también se decreta la disolución dela Compañía de Jesús y el control sobre el resto de órdenes religiosas. De este modo, se separan las relaciones Iglesia-Estado: lo que enoja a los conservadores y republicanos de derecha (incluyendo a Alcalá Zamora).
- Respecto al ejército, no se matizaba nada en la Constitución, ya que se considera incluido en el poder ejecutivo (el máximo poder lo tiene el presidente de la República).
Como decíamos, el 9 de diciembre de 1931 es aprobada la Constitución. Al día siguiente es elegido Alcalá Zamora como presidente de la República, quien confirma a Manuel Azaña como jefe del Gobierno.
2.2.- El Bienio reformista.
La República de Izquierdas (1931-1933)
Una vez promulgada la Constitución se constituyó un nuevo gobierno. Y le correspondió la tarea de gobierno a los ganadores de las Elecciones: socialistas y republicanos de izquierda. Así, el gobierno estaría presidido por Azaña y la Presidencia de la República por N. Alcalá Zamora.
Durante los dos años que duró el gobierno se vieron atacados por la Derecha, porque hacían demasiadas reformas; y por la Izquierda, que aseveraba todo lo contrario (mucha lentitud). Los problemas a los que se enfrentaron fueron:
1.-Agrario: aunque en esta fecha la población activa agraria ya no era mayoritaria (45 %), aún era muy destacada, por lo que la demanda de trabajo era superior a la oferta, repercutiendo sobre el paro y los bajos salarios que imperaban. Además, arrastrábamos un pésimo e injusto reparto de la propiedad, con zonas donde el latifundismo era dominante. A todo ello hay que añadirle la escasa productividad, que repercutía en el consumo, comercio, industria, etc.
Debido a ello, urgía la Reforma Agraria. Pero fue un gran problema para la República desde los primeros años: la derecha se oponía a ella (incluso el PRR y bastantes republicanos de derecha), se legislaba mediante Decretos (lo que originaba muchos recursos), había una gran variedad de propietarios (no se podía tratar a todos por igual), la aplicación era parcial (sólo en las zonas latifundistas de Andalucía, Extremadura, Castilla la Mancha y Salamanca), se hizo con demasiada lentitud (por la realización del Censo Agrario, la falta de datos para conocer las tierras, su calidad, rendimientos, etc.), no se creó un Banco Agrícola (que aportara los créditos para comprar los lotes adjudicados), el Presupuesto estatal destinado a este proceso fue insuficiente (ni siquiera para pagar las expropiaciones), había una gran división entre los propios republicanos y gobernantes, etc. En definitiva, que el número de campesinos que se preveía asentar fue muy pequeño.
La Ley de Reforma Agraria establecía la expropiación con indemnización de las grandes fincas que no fuesen explotadas directamente por sus dueños, así como las incultas y las de regadío no regadas, para ser repartidas entre familias campesinas o entre colectividades de agricultores. Las tierras de la nobleza y de quienes habían participado en el golpe con Sanjurjo fueron expropiadas sin indemnización. Para llevar a cabo la redistribución de las tierras se creó el Instituto de Reforma Agraria, del que dependían las Juntas Provinciales y las Comunidades de Campesinos. En ese orden se iban entregando las propiedades, hasta que llegaban a los campesinos.
Al final, ésta fue aprobada el 9-IX-1932, tras el pronunciamiento de Sanjurjo y otros que se produjo en agosto de ese año. Su aplicación se haría progresivamente (en Navalmoral fue en 1934).
2-Religioso: teniendo como base la separación de la Iglesia y el Estado, se promulgó una ley que preveía la extinción en dos años del presupuesto del clero y el sometimiento de las órdenes religiosas a una ley especial. Aún había muchos católicos, pero cada vez menos practicantes…
A lo largo del período 1932-1933 se fueron promulgando leyes y decretos complementarios: disolución de los Jesuitas y confiscación de sus bienes, matrimonio civil y divorcio, secularización de los cementerios, prohibición de la enseñanza a las órdenes religiosas, etc. Lo último supuso un problema, pues el Estado no estaba tenía profesores ni instalaciones para atender a los alumnos.
Esto se tradujo en una oposición constante entre la Iglesia y el Estado, la expulsión del cardenal Primado de España (Segura) y el posicionamiento antirrepublicano de la Iglesia.
3- Enseñanza y Cultura: con la Dictadura se dio un gran impulso en la educación, pero era aún insuficiente: había un gran índice de analfabetismo (superior al 30 %) y la mitad de la población infantil estaba sin escolarizar; faltaban escuelas, maestros (los niños se hacinaban en las aulas), material y presupuesto. Pero la República acometió ese gran reto, a pesar de contar con la oposición de la Iglesia (no aceptaba la enseñanza laica, mixta, obligatoria y gratuita, como pretendía el Gobierno). Así, con el apoyo de la Institución Libre de Enseñanza y otros organismos, se modernizó la Universidad y se crean numerosas escuelas e institutos, aparece la educación nocturna y las Bibliotecas Ambulantes.
4.- Militar: en este sentido, había demasiados problemas: demasiado jefes (superior al 20 % de la tropa), escasa formación y material obsoleto; además, predominaban los monárquicos y solían intervenir en política. Por ese motivo, suponían un peligro para el régimen republicano. Para solucionar el problema, Azaña decidió una depuración pacífica y, en ese sentido, aparecerá en 1931 la “Ley Azaña”, por la que exigía a los mandos militares prestar juramento de fidelidad a la República, o el retiro con el sueldo íntegro a los que no lo hicieran (muchos se jubilaron). Eso fue una solución, pero también otro problema (algunos se dedican a conspirar…).
5.- Regional: la cuestión de la diversidad nacional dentro de España era más vieja que el cuplé (desde el siglo XVII) y, al precipitarse Macià en abril de 1931 (cuando proclama la República antes que Madrid), el gobierno republicano le aplica prioridad. Además, la Constitución reconocía la posibilidad de conceder autonomía a las regiones que lo solicitasen; y, celebrado un plebiscito en Cataluña sobre el proyecto de un estatuto regional, recibió un apoyo superior al 90 %.
Así pues, en septiembre de 1932 Cataluña se convirtió en región autónoma, que sería regida por un gobierno propio, “La Generalitat”, formada por un presidente, un Parlamento y un Consejo Ejecutivo; la Generalitat tenía facultades legislativas, ejecutivas en hacienda, economía, educación y cultura, transportes y comunicaciones; y el gobierno de la República se ocuparía de las relaciones exteriores, el orden público y el ejército. Los idiomas serían el catalán y el castellano.
En el País Vasco y Navarra también tenía fuerza el movimiento autonomista, pero estas regiones estaban aún más preocupadas por conservar lo que quedaba de sus antiguos fueros. Además, el catolicismo del PNV dificultó las conversaciones con el Gobierno, por lo que la autonomía de Euskadi tendrá que esperar para ser aprobada hasta 1936 (en vísperas de la Guerra Civil).
Otras regiones elevaron sus proyectos, pero el citado conflicto bélico impidió su desarrollo.
6.- Social: en los primeros años de gobierno, siendo ministro de Trabajo Largo Caballero, la legislación laboral alcanzó gran amplitud: se aprobaron leyes de jornadas máximas, de contratación laboral, salarios mínimos. jurados mixtos, regulación del derecho a la huelga, etc.
La actitud de los sindicatos frente a esta línea fue diversa, siendo la más radical la protagonizada por la CNT, que suponiendo que con un gobierno socialista la situación de los obreros mejoraría notablemente, vio cómo las protestas para acelerar esa mejoría eran reprimidas, a veces con resultado de muertes; por este motivo, entendieron que había llegado el momento de poner en práctica lo que siempre habían defendido, la revolución social; así, en varias ocasiones decretaron la huelga insurreccional: una de ellas fue la de Casas Viejas (Cádiz) en enero de 1933, donde los campesinos se apoderaron del pueblo y proclamaron el comunismo libertario, las fuerzas del orden reprimiendo brutalmente el hecho, causando numerosos muertos entre los insurrectos.
En 1933 la inestabilidad era evidente, a pesar de los logros de la República en esos dos años: la reorganización de la derecha en ese año (en febrero se funda la CEDA, en marzo Renovación Española y en octubre Falange Española), la radicalización de la izquierda (no sólo de la CNT, que se echa al monte ya abiertamente; sino del propio PSOE, que apoya la línea dura de Largo Caballero). Además, los citados levantamientos anarquistas (como los de Castilblanco, Casas Viejas y otros muchos) hicieron tambalear al gobierno. Y, por si fuera poco, en las Elecciones Municipales parciales celebradas en abril de 1933, así como en la que tuvo lugar en el Tribunal de Garantías Constitucionales (en septiembre) vencen los candidatos de derecha. Por lo que dimitió Azaña, teniendo Niceto A. Zamora que disolver las Cortes y convocar Elecciones Generales. Mientras, Lerroux se hace cargo del Gobierno.
2.3.- La República de Derechas (noviembre de 1933 a febrero de 1936)
En las nuevas elecciones celebradas el 19 de noviembre de 1933, la proporción de fuerzas se invirtió respecto a las de junio de 1931, siendo ahora la CEDA el partido con mayor número de diputados, con el apoyo de otros partidos de la derecha o del centro.
Este giro se debió a muchos factores, destacando éstos: por un lado, el intento de la masa neutra del país de mostrar su disconformidad con la labor realizada hasta entonces por la República; por otro, también influyó la abstención de la CNT, el que los socialistas se presentan separados de los republicanos, la elevada participación de los católicos, el voto conservador de la mujer, etc.
Aunque gana la CEDA, Alcalá Zamora entregó a Lerroux la jefatura de gobierno: para evitar una mayor derechización del país. Quien gobierna en coalición con la CEDA, que aún lidera Gil Robles (pues irá siendo desplazado por Calvo Sotelo). De acuerdo con el nuevo sistema, deciden revisar toda la legislación anterior, anulando la mayoría de las reformas del período anterior:
- Decretaron una amnistía para los implicados en la sublevación de agosto (Sanjurjada).
- Prepararon una revisión de la Constitución, en la que se restringían las autonomías regionales. En esta línea, el Estatuto de Cataluña fue suspendido.
- Se aprobó una ley que era una contrarreforma de la Ley Agraria del bienio anterior. También se deroga la Ley de Términos Municipales (prohibía la contratación de forasteros).
- En materia religiosa, se restablece (y aumenta) la subvención al clero y la enseñanza religiosa.
- Es anulada la legislación sobre salarios, que sufren un retroceso.
- Muchos funcionarios públicos de izquierda son sustituidos por otros de derecha.
Es decir, que ahora se benefician los sectores que se habían sentido perjudicados anteriormente, y viceversa. Hay pues, un giro radical, pero manteniendo en esencia la República. Este giró llevó a la radicalización de varios sectores de la sociedad:
- Del movimiento obrero y del socialismo. Desilusionados con esa república burguesa, los socialistas pasaron a una oposición cada vez más directa, decidiendo que había llegado el momento de que el proletariado tomara el poder para poner en marcha la revolución socialista. Con esta intención montaron la “Alianza Obrera”, que agrupaba a socialistas, anarquistas y comunistas. Además, hay que tener en cuenta que el paro se había disparado…
- Los militares se dividen en dos bandos: los de derecha crean la UME (Unión Militar Española), que contactan con falangistas y monárquicos; y los de izquierda fundan la UMRA (Unión Militar Antifascista Republicana), como réplica a la anterior.
- También se radicalizan los partidos, tanto de izquierda (como el PSOE, según indicábamos) como de derecha (la CEDA, y se une Falange con la JONS; contactan con Mussolini, etc.).
- En Cataluña, una sentencia del Tribunal de Garantías Constitucionales favoreciendo a los propietario frente a los campesinos , se interpretó como un intento de sometimiento por parte de los poderes centrales. Esta situación influirá en el conflicto que veremos a continuación.
2.3.1 La Revolución de Octubre (o de Asturias)
Gil Robles exige la entrada de la CEDA (claramente parafascista y antirrepublicana, que no se adhiere al régimen) en el Gobierno, para concluir la "rectificación". En vista de ello, Samper (presidente del Consejo de Ministros) anuncia a Alcalá Zamora la crisis. Éste llama a Lerroux para que forme gabinete, lo que hace el día 4 de octubre, en el que incorpora a tres ministros cedistas.
En la noche de ese día, la UGT y el PSOE (controlado por Largo Caballero), con el apoyo de las Juventudes Socialistas, deciden pasar a la acción (temían que la CEDA instaurara el fascismo, que estaba en auge en casi toda Europa), declarando la Huelga General en todo el país (que se inicia el día 5); a la vez que pretenden alcanzar una "revolución socialista proletaria". También reciben el respaldo de los partidos republicanos en defensa de la legitimidad. El paro y la revolución fue muy variable en el país:
- En Vascongadas, tras estallar, es dominada pronto.
- En Madrid también fracasa, siendo detenidos numerosos dirigentes del PSOE.
- En Cataluña, Lluis Companys proclama el Estat Català, dentro de una República Federal Española; lo que equivalía a ponerse al margen de la Constitución, por lo que el Gobierno suspende el Estatuto de Autonomía. Pero fracasa porque la CNT no entra en la Alianza Obrera, y porque el gobierno de la Generalitat se niega a conceder armas a los insurrectos. Es dominada la situación.
- En Asturias, los hechos alcanzan mayor trascendencia, dando lugar a la Revolución de Asturias: la primera revolución socialista de España, de carácter proletario, obrera.
Los socialistas, ugetistas y cenetistas forman la Alianza Obrera, o UHP (Unión de Hermanos Proletarios). Y, secundando la Huelga General, el mencionado 5 de octubre comienza en la cuenca minera: asaltan los cuarteles (como el de Sama y Mieres) y el primer intento de conquistar Oviedo.
Después toman la fábrica de armas de Trubia, cogiendo 30.000 rifles y varias ametralladoras, que les facilitan la toma de Oviedo (excepto la Catedral y el palacio del Gobernador, donde resisten 1.000 soldados y policías), a la vez que se unen los obreros en Gijón y Avilés, y se constituye en Mieres el Comité Revolucionario (presidido por los socialistas González Peña, Belarmino Tomás y Teodomiro Menéndez). El dominio alcanzará a casi todo el Principado, que se reorganiza de forma revolucionaria: las fábricas son incautadas; controlan el abastecimiento, la sanidad y las minas; crean un ejército proletario, etc.
El general López Ochoa, asesorado por Franco desde Madrid, con los regulares y la Legión, desembarca en Gijón, la toman y marchan hacia Oviedo, que también es conquistada. El 17 de octubre ya está sofocada la rebelión y, tras el pacto entre Ochoa y Belarmino Tomás (para evitar que los moros entraran en las localidades...), el 19 se rinden todos los mineros.
Los métodos empleados por el citado general fueron poco éticos, aunque muy efectivos: colocaba a los rehenes y prisioneros en vanguardia... Y los resultados fueron escalofriantes:
. 1.335 muertos: 1.051 revolucionarios y 284 miembros de las fuerzas de orden y del ejército.
. 2.951 heridos (2.051 obreros y 900 gubernamentales).
. 30.000 prisioneros, para los que hubo que habilitar campos de reclusión especiales. Destacan las detenciones de Azaña, Largo Caballero, González Peña, Belarmino Tomás, Pérez Farrás, etc. Otros huyen, como Indalecio Prieto (en el exilio hasta 1936).
. Represión, con numerosos condenados a muerte. Precisamente, este tema divide al PRR y a la CEDA. Incluso, Lerroux y Gil Robles temen que las ejecuciones compliquen la situación (que se conviertan en mártires…). Además, controlan a los partidos y se impone la censura.
A todos estos problemas se une otro de carácter económico, con problemas derivados de la crisis mundial. Y un escándalo financiero en el que se vieron implicados varios ministros del partido de Lerroux: a mediados de septiembre de 1935 estalla el escándalo del estraperlo, cuando Daniel Strauss y Perle intentan sobornar con dinero a varios personajes y políticos (incluyendo a un sobrino y ahijado de Lerroux, Aurelio), con el fin de que les permitan legalizar un juego fraudulento de ruleta (se jugaba desde 1934, aunque el juego estaba prohibido en España).
Y uno muy conflictivo de índole social: el 26 de julio de 1935, el ministro de Agricultura presenta el proyecto para revisar la Ley de la Reforma Agraria (del 9-IX-1932); y, en agosto, las Cortes votan la Ley de Reforma de la Reforma Agraria: que pretendía derogar la expropiación de los señoríos y de las tierras de la grandeza sin indemnización (sólo se incautarían por necesidad social, mediante compra); a la vez que se anulan las ya efectuadas y se rebaja el presupuesto para el IRA (50 millones). No tendrá oposición, ya que los socialistas se habían retirado del Parlamento. Tampoco se renovó la Ley de Yunteros y todos fueron expulsados de las tierras al finalizar el verano, por lo que bajan los salarios agrarios (especialmente en los pueblos dominados por caciques) y aumenta el paro. Pese a ello, habrá poca conflictividad; pero será debido a las fuertes represiones y rígido control por la Guardia Civil.
Con estas condiciones, se está fraguando la Guerra Civil: los partidos de izquierdas preparan el Frente Popular, que firman ocho partidos (desde republicanos a comunistas) en enero de 1936, siguiendo la consigna de la Internacional Comunista, que propugnaba la formación de frentes populares en todos los países ante el creciente avance del fascismo (por ese motivo, los comunistas cambian de método y deciden colaborar con socialistas y burgueses republicanos); y los de derecha (sobre todo Acción Popular, JAP y Falange) traman la insurrección, en la que Gil Robles representa la revolución legalista y Calvo Sotelo la violenta. Izquierda y derecha, ambas muy radicalizadas.
2.4.- El Frente Popular: febrero de 1936 a julio de 1936
El 7 de enero de 1936, Alcalá Zamora decreta la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones para el 16 de febrero.
Por eso, el 15 de enero se firma el citado pacto del Frente Popular: Izquierda Republicana, Unión Republicana, PSOE (con UGT), PCE, JJSS, Partido Sindicalista y POUM. En Cataluña se forma otro similar. La CNT (que ya cuenta con millón y medio de afiliados, cifra similar a la UGT) no se une, pera lo votará en febrero (reconociendo su error en noviembre de 1933).
Bajo el lema de “Pan, Paz y Libertad”; entre sus promesas estaban la libertad para los presos políticos (lo que agrada a CNT), restablecimiento del Estatuto de Cataluña (ampliable a otras Comunidades), indemnización a las víctimas de la Revolución de Asturias, reemprender la Reforma Agraria de 1932 (con prioridad) y derogar la Ley de Arrendamientos (que sustituyó a la anterior), política de obras públicas; impulso a la enseñanza primaria y media, abierta a todas las clases sociales y con democratización de la superior; reforma de las leyes municipales, reforma fiscal, etc. Resumiendo: restaurar la legislación de los inicios de la República, en un pacto de izquierda con un programa reformista, pero no revolucionario (ni tierra, ni banca serían nacionalizados).
Y llega el 16 de febrero, en que se celebran las anunciadas Elecciones Generales, con tranquilidad (salvo incidentes aislados), al que se presentan los siguientes bloques:
. El Frente Popular, formado por los partidos citados, al que se adhieren los nacionalistas vascos (a pesar de que el Vaticano presiona al PNV). En general, la CNT votará por él.
. El Bloque Nacional, compuesto por la CEDA, los monárquicos de Renovación Española y los tradicionalistas. Falange no se une, aunque sólo contaba con unos 25.000 afiliados (entonces).
La participación fue superior al 70 % y dio la victoria al Frente Popular (obtuvo el doble de diputados que el Bloque Nacional, y cinco veces más que el Centro): sobre todo en las zonas dominadas por el latifundismo y en todas las ciudades mayores de 150.000 habitantes; gracias al sistema electoral vigente, que premiaba a las mayorías (pues, el número de votos estuvo más igualado). Aunque los datos bailan (por las candidaturas mixtas, segundas vueltas y repeticiones en algunas provincias). Pero, ¡ ojo al dato!, se ha demostrado que hubo numerosas anomalías o pucherazos, ahora a cargo del Frente Popular… (por eso la derecha no acepta los resultados, solicitando que se anularan esas elecciones). He aquí la composición aproximada del Congreso:
- Frente Popular = 288 (99 del PSOE, 87 de IR, 39 de UR, 36 de Ezquerra R. de C., 17 del PCE y 10 del PNV).
- Centro = 35 (12 de la Lliga, 10 independientes, 6 progresistas, 4 radicales y 3 republicanos conservadores). Como vemos, Lerroux fue el gran fracasado.
- Frente Nacional = 121 (88 de la CEDA, 13 monárquicos de Renovación, 11 agrarios y 9 tradicionalistas).
En vista de los resultados, dimite Portela Valladares y Azaña forma Gobierno (hasta el 13 de mayo), que contaba con el apoyo de comunistas y socialistas (aunque ninguno de ellos entre en el gabinete, ya que destacaban los de Izquierda Republicana y Unión Republicana. Gobierno republicano de izquierda, que representaban a la pequeña burguesía y clases medias (casi todos los ministros eran abogados o catedráticos); lo que desagrada a las Juventudes Libertarias (cenetistas) y a las Juventudes Socialistas (cada vez más influidas por el PCE, que crece desde ahora).
Comienzan a cumplirse las promesas del Frente Popular: Franco cesa como Jefe del Estado Mayor Central, siendo destinado a Canarias; amnistía penal para los presos políticos, unos 30.000; amnistía laboral, con readmisión forzosa para los obreros despedidos por motivos de huelga o ideas políticas, con derecho a indemnización; es restablecida la Generalitat catalana, siendo liberado Companys para hacerse cargo de la Presidencia, a la vez que se inician los trámites para aprobar los estatutos vascos y gallegos; impulso a la Reforma Agraria, autorizando los asentamientos necesarios por causas de utilidad pública (mientras se repone la Ley de Bases de 1932, que será aprobada por el Parlamento el 15 de junio), lo que origina numerosas invasiones de fincas.
Pero hay una oposición general contra Alcalá Zamora, presidente aún de la República: los monárquicos le consideran traidor a la Monarquía, la CEDA le culpa del alejamiento del poder, y el Frente Popular piensa que es un enemigo de esta agrupación (por católico y conservador). Se basan en la propia Constitución: ha disuelto las Cortes dos veces, no siendo necesario, por lo que debe ser sustituido. Lo que aprueba el Parlamento el 7 de abril, por 238 votos a 5 (la derecha no votó).
Por idéntica votación elegirán Presidente de la República a Manuel Azaña, en mayo. Quien contó con el apoyo de toda la izquierda y centro, y pretendía que Indalecio Prieto formara gobierno; pero se le opone su propio partido (PSOE), dominado por Largo Caballero (siendo éste más radical y aquél más moderado, pues no quería asustar a la izquierda burguesa). Por lo que tiene que llamar a Casares Quiroga (ORGA), que comienza a gobernar (con Izquierda Republicana y Unión Republicana, de formas similar al anterior gobierno de Azaña).
Fue un error nombrar a Azaña y prescindir de Alcalá Zamora, ya que se origina la radicalización de la República y se priva al Gobierno de la única persona que aglutinaba al Frente Popular (Azaña), pues Prieto ha perdido el apoyo de su propio partido. Además, el nombramiento de Azaña y la formación de ese gobierno no agradó a la izquierda (lo consideraban débil); pero, en cierto sentido, sí a la derecha (por eso mismo, y porque no aglutinaba al Frente Popular…).
Realmente, sirvió para agudizar más aún las diferencias entre las dos Españas. El Alzamiento es ya inminente, pues la derecha ha perdido el poder político y teme perder el económico; ya que el país se dirige hacia una revolución agraria, hacia una república de trabajadores. Además, el capital extranjero no ve con buenos ojos un gobierno de izquierda en España, en defensa de sus intereses (minas, bancos, fábricas, etc.).
Además, mientras Azaña y los republicanos más moderados aspiraban a consolidar la revolución desde arriba, las organizaciones obreras aspiraban a hacerlo desde abajo: tomando el poder, protagonizando frecuentes episodios de violencia. Mientras que, por la derecha, la CEDA insistía en su antirrepublicanismo y Falange se constituía en una fuerza de choque paramilitar, recurriendo también a la violencia. Se intensifica la conflictividad y proliferan los atentados en ambos bandos.
Por si fuera poco, hay problemas con los militares, sobre todo con los altos mandos (los oficiales, especialmente los de Marina y Aviación, apoyaban la República); ya que los sucesivos gobiernos, en lugar de apartarlos del poder, los destina a puntos claves: Franco a Canarias (tras su paso por el Estado Mayor), Goded a Baleares, Mola a Navarra, Queipo de Llano a la Dirección del Cuerpo de Carabineros, etc. Ante el deterioro del orden público, temiendo una revolución marxista y disconforme con el posible fraude electoral, el ejército (liderado por los generales anteriores y otros, como Sanjurjo), apoyado por grupos políticos de extrema derecha y un considerable sector de la oligarquía económica, empezó a preparar una sublevación contra el régimen establecido (para evitar una revolución popular; mientras Azaña trataba de eludir una revolución social.
En esas circunstancias, la chispa que desencadenó la sublevación fue el asesinato de J. Calvo Sotelo (realizado por fuerzas de seguridad, como represalia por el asesinato del teniente Castillo por miembros de la derecha). Así, el 17 de julio de 1936 comenzaba la Guerra Civil en Melilla.
De ese modo termina la 2ª República, etapa que podríamos definir como “de la ilusión al desencanto”, que fracasó por muchas causas, destacando éstas:
. La reforma de España implicaba daños inevitables para las clases dominantes hasta ahora, quienes no estaban dispuestos a asumirlos.
. Los republicanos estaban más interesados en reformar la legislación y las instituciones que en modificar la organización económica y social, que era más urgente (muchas veces perdieron el tiempo con temas religiosos, militares, familiares, etc., que eran secundarios…).
. Hubo demasiados egoísmos particulares, personales o de partido, tanto en unos como en otros.
. Faltaron a las normas elementales democráticas: sólo las cumplían si les interesaban…
. Los propios partidos mayoritarios (CEDA y PSOE) pecaban de totalitarismo, de actitudes dictatoriales, golpes de Estado, etc.
La Edad de Plata de la cultura española
Al primer tercio del siglo XX se le ha denominado la Edad de Plata de la cultura española por la calidad y el protagonismo de los intelectuales, literatos y artistas del período. Este brillante grupo de intelectuales ha sido tradicionalmente clasificado en generaciones. La del 1898, la de 1914 y, finalmente, la de 1927.
La Institución Libre de Enseñanza y otras instituciones ligadas a ella como la Residencia de Estudiantes y el Instituto-Escuela, tuvieron un gran protagonismo en esta eclosión cultural. Intelectuales como Machado, Juan Ramón Jiménez, Julián Besteiro o Fernando de los Ríos proceden de estas instituciones.
Es sorprendente como en un país con una mayoría de analfabetos y con treinta y ocho mil estudiantes universitarios en 1930 se dieron unas generaciones literarias de tan alta calidad.
Tras la generación de 1898, que se mantuvo activa durante todo el periodo, con Baroja, Azorín, Unamuno, Machado, Valle-Inclán o Maeztu, vendrá la generación de 1914, con intelectuales como Juan Ramón Jiménez, Ortega y Gasset, Pérez de Ayala, Marañón o Gómez de la Serna. Finalmente, en la segunda mitad de los años veinte, empezará a destacar la tercera generación, la de 1927,que alcanzará su plenitud intelectual durante la Segunda República.
No sólo la literatura brillará en la Edad de Plata. Junto a hombres de letras, encontramos científicos como Santiago Ramón y Cajal, Premio Nobel en 1906, o filósofos como Ortega y Gasset o María Zambrano.
Los intelectuales tuvieron un protagonismo especial durante la Segunda República. Muchos de los dirigentes republicanos y socialistas, como Manuel Azaña, Fernando de los Ríos o Julián Besteiro, pertenecieron al mundo de la cultura,. Otros, como Ortega y Gasset, Antonio Machado o Gregorio Marañón, apoyaron expresamente al nuevo régimen agrupándose en la Agrupación al Servicio de la República.
El apoyo unánime se fue resquebrajando con el paso del tiempo. A partir de 1932, algunos intelectuales, como Ortega o Unamuno, adoptaron una posición crítica con el Gobierno republicano-socialista.
La mayoría, sin embargo, apoyó la política reformista del gobierno de Azaña y colaboró en la acción de extensión cultural del Gobierno republicano-socialista. Algunas compañías teatrales, integradas por actores profesionales y estudiantes, visitaron pueblos apartados del país llevando las principales obras del repertorio teatral español. La más conocida de ellas fue La Barraca, un proyecto personal del poeta García Lorca.
Las Misiones Pedagógicas tuvieron un objetivo similar, la difusión de la cultura entre una población mayoritariamente analfabeta: bibliotecas ambulantes, conferencias, charlas, recitales de poesía, proyecciones de peliculas, exposiciones con reproducciones de obras del Museo del Prado...
La generación del 27 pasó al primer plano durante el periodo republicano. El grupo de poetas fue excepcional. Basta simplemente con mencionar a sus integrantes: Dámaso Alonso, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Rafael Alberti, Pedro Salinas, Jorge Guillén, Gerardo Diego, Miguel Hernández y García Lorca. Ramón J. Sénder fue el más destacado novelista.
La arquitectura vive en los inicios del nuevo siglo el período de apogeo del modernismo en Barcelona. Doménech y Montaner construye el Palau de la Música Catalana y Antonio Gaudí marca la trama urbana de la ciudad con obras como la Casa Milá, la Casa Batlló y la Sagrada Familia.
Mientras con un estilo más convencional, en Madrid se construyen buena parte de los edificios que bordean la Gran Vía, el Palacio de Comunicaciones en la Plaza de Cibeles, y muchos de los palacetes que aún sobreviven en la Castellana y en el barrio de Salamanca.
En la pintura y la escultura conviven grandes artistas ligados a la tradición figurativa del escultor Mariano Benlliure o los pintores Zuloaga y Romero de Torres, con figuras clave en el desarrollo del arte mundial del siglo XX. Sobre todas ellas destaca Pablo Picasso, que a lo largo de este primer tercio del siglo evoluciona hasta la creación del cubismo. Junto a Picasso, inician por entonces su carrera pintores geniales como Juan Gris, Joan Miró o Salvador Dalí, y escultores como Pablo Gargallo. Como a menudo ocurre estos artistas de vanguardia eran solo conocidos por una exigua elite social. En el cine, destaca la figura de Luis Buñuel, perteneciente a la generación de 1927 y ligado al círculo de García Lorca y Dalí. Sus primeras películas se integran en el movimiento surrealista.
Por último, hay que mencional que este primer tercio del siglo XX es también la época más brillante de la historia de la música española. Figuras como Isaac Albéniz, Enrique Granados y, sobre todo, Manuel de Falla marcan un momento muy brillante de nuestra música.
3.- LA GUERRA CIVIL
CAUSAS DE LA GUERRA
Algunas son estructurales (como consecuencia de problemas latentes no resueltos antes) y otras coyunturales (las que hemos expuesto en el tema anterior). Veamos:
· Causas Estructurales:
- El más importante fue el problema social: las enormes diferencias entre trabajadores y propietarios. Los odios eran profundos y la lucha de clases se había radicalizado, debido a las esperanzas de los trabajadores en las reformas de la II República y a la resistencia de los patronos, sobre todo en el campo. El tema agrario fue clave.
- El problema regional se produce por la oposición de la derecha y del ejército a los nacionalismos periféricos. La concesión del Estatuto a Cataluña (1932), y la tramitación de los estatutos vascos y gallegos en 1936, se interpretó por los sectores citados como la división y la desmembración de España, algo inaceptable desde su punto de vista.
- La cuestión religiosa es otra causa ya que contribuyó a dividir a la población española y al alineamiento en uno u otro bando. Por una lado estaban los defensores de que todo siguiera como antes, manteniendo el poder predominante de la iglesia en la sociedad; y por otro los que se oponían a ello, defendiendo un anticlericalismo radical, la separación Iglesia-Estado, la enseñanza laica, etc., en una sociedad mayoritariamente católica. El enfrentamiento entre ambas posturas, la legislación republicana en este sentido y la falta de diálogo agudizó el problema.
- También influyó la tradicional manía de los españoles en querer resolver los problemas por la fuerza, y no democráticamente: tanto la izquierda, con un movimiento obrero que deseaba alcanzar una revolución social y el poder como fuera; como la derecha, que temía una revolución marxista y estaba acostumbrada a solucionar los conflictos con los militares. Faltó paciencia, diálogo y voluntad.
En definitiva, la Guerra fue el resultado del enfrentamiento entre las dos Españas: por un lado, los viejos grupos oligárquicos, que se oponían al cambio y que contaron con gran parte del ejército, de tradición golpista; por otro, la burguesía media y el movimiento obrero, que pedían la redistribución del poder mediante la aplicación de un sistema democrático con partidos políticos, autonomías, estado laico y constitución.
· Causas Coyunturales:
La crisis de las democracias y el auge de los movimientos totalitarios influyó asimismo en el origen y desarrollo de la Guerra Civil, pues propició el apoyo de los fascistas a la derecha española y de la URSS a los republicanos.
- Conviene recordar que en los años treinta Hitler en Alemania, con el modelo nazi, y Mussolini en Italia, con el modelo fascista, se habían aupado al poder. El avance del fascismo tiene consecuencias inmediatas en la política española, que se va a decantar mayoritariamente por el uso de la fuerza y por el desprecio a la democracia como sistema político, y que se manifiesta en la fundación de Falange Española y otros grupos fascistas (como las JAP: Juventudes de Acción Popular).
- También hay que señalar el cambio de política de la URSS y la Internacional Comunista, que se tradujo en una alianza con la izquierda burguesa para la creación de frentes populares frente al fascismo. Como contrapeso a los anteriores, los partidos del movimiento obrero organizan milicias comunistas y socialistas (como la JSU: Juventudes Socialista Unificadas).
La espiral de violencia fue creciendo y a un asesinato se sucedía otro en represalia, como el del teniente Castillo a manos de falangistas y como respuesta el de J. Calvo Sotelo. El orden público, que desde el inicio dela República fue un problema, fue instrumentalizado por la derecha y representó el motivo final de la sublevación.
3.1 LA SUBLEVACIÓN MILITAR, EL GOLPE DE ESTADO
La Rebelión el 17 de julio de 1936 se inició de la insurrección en Melilla de ahí se extiende al conjunto del protectorado de Marruecos
El 18 y 19 de julio - el golpe se extendió a la península y los archipiélagos y hubo lentitud del gobierno de Casares Quiroga en reaccionar ante los acontecimientos
El golpe triunfó en Galicia, Castilla-León, Navarra (Mola), Andalucia Occidental (Sevilla - Queipo de Llano), Baleares y Canarias (Franco, que se desplazó a Marruecos el día 19 para ponerse al frente del ejército de África). También triunfó en Oviedo (Aranda), Granada (asesinato de García Lorca) y Zaragoza (Cabanellas).
El fracaso de la rebelión
El golpe fracasó en Asturias, Cantabria y parte del País Vasco (el PNV colaboró finalmente con la República), Cataluña, Levante, Madrid, Castilla la Mancha, Murcia y la zona oriental de Andalucía.
Los fracasos más graves tuvieron lugar en Madrid (el nuevo presidente Giral entregó armas a las milicias obreras) y en Barcelona (colaboración de los obreros de la CNT con la Guardia Civil y la Guardia de Asalto)
En general, la sublevación no tuvo apenas respaldo popular, excepto en Pamplona o Burgos, y en el resultado final tuvo mucha influencia de las dudas o la resolución de los sublevados y las autoridades encargadas de reprimir el golpe, la capacidad de movilización obrera y el papel de la Guardia Civil.
La división del país en dos zonas: el inicio de la guerra civil
El fracaso parcial del golpe llevó a la división del territorio en dos zonas y al inicio de la guerra.
La zona nacional cuenta con:
Reservas de cereal y ganado de Castilla y Galicia
Minas de carbón leonés y de Riotinto en Huelva
Ejército mucho más preparado: divisiones íntegras en Castilla, Galicia y Andalucía y, sobre todo, el Ejército de África (Legión y Regulares)
La zona republican cuenta con:
Regiones industriales, trigo en La Mancha, huertas levantinas. Reservas de oro del Banco de España
Las unidades del ejército quedaron prácticamente desarticuladas, ya que la mayor parte de los oficiales se sublevaron. Sin embargo, la Armada y la Aviación permanecieron en manos del gobierno republicano.
El desarrollo de la guerra civil: La descomposición política tras el golpe
El golpe y el estallido de la guerra provocó la destrucción de las estructuras estatales republicanas:
Bando nacional: grupo de generales, que, siguiendo las propuestas de Mola, establecieron un estado autoritario y militarizado
Bando republicano: el gobierno de la República perdió el control y el poder real quedó en manos de comités obreros organizados por partidos y sindicatos no sometidos a ningún tipo de centralización
Los primeros momentos de la guerra trajeron en ambas zonas una gran represión: ejecuciones y asesinatos.
Bando nacional: dirigida contra los militantes obreros y campesinos. Federico García Lorca. Bastante organizada, aunque pistoleros falangistas descontrolados y se mantuvo durante toda la guerra
Bando republicano: dirigida contra los sacerdotes y las clases adineradas. Jose Antonio Primo de Rivera fue juzgado y ejecutado. Tras el caos inicial, el gobierno fue controlando la situación y la represión se atenuó.
El avance nacionalista los primeros meses de la guerra:
Elemento clave: "puente aéreo" con aviones alemanes e italianos del Ejército de África
Avance hacia Madrid
Brutal represión en Badajoz (2.000 a 4.000 ejecuciones)
Liberación del Alcázar de Toledo. Triunfo propagandístico para Franco.
Mola tomó Irún, aislando al País Vasco de la frontera con Francia.
La Batalla de Madrid
18 de octubre de 1936 las fuerzas nacionalistas dirigidas por Varela llegaron a las afueras de Madrid - En noviembre de 1936 se inició la Batalla de Madrid
Movilización del pueblo madrileño para la defensa ("¡No Pasarán!")
Llegada de las Brigadas Internacionales, tanques y aviones rusos, columna Durruti
Bombardeos de la capital por aviones Junker alemanes
Duros combates en la Casa de Campo, Ciudad Universitaria y Puente de los Franceses
Finalmente, Franco tuvo que ordenar el fin del asalto frontal a la ciudad
Las Batallas del Jarama, Málaga y Guadalajara
Intento de cercar Madrid: batallas del Jarama (una de las más encarnizadas de la guerra) y Guadalajara (derrota de las fuerzas italianas) - El fracaso ante Madrid hace que Franco opte por otra estrategia que pasaba por la prolongación del conflicto.
Toma de Málaga - violenta represión.
La Campaña del Norte
Primavera-otoño de 1937 Los Nacionales conquistaron el País Vasco, Cantabria y Asturias
Bombardeo de la ciudad de Guernica por la "Legíon Cóndor" alemana - escándalo mundial
Mola, único general que podía competir con Franco en el liderazgo del bando nacional, murió en accidente de avión.
Fracaso de las contraofensivas republicanas en Aragón (Belchite)
Graves consecuencias para la República: pérdida de las minas de carbón y hierro y, en adelante, los franquistas podrían concentrar sus ataques en el frente sur.
De Teruel a la batalla del Ebro
Ofensiva republicana en Teruel (diciembre 1937) que finalmente fracasó
Ofensiva general nacionalista en Aragón - el 15 de abril de 1938 las tropas de Franco llegaron a Vinaroz en el Mediterráneo - La zona republicana quedó partida en dos
La última gran ofensiva republicana: la Batalla del Ebro (julio 1938) La más cruenta de las batallas de la guerra civil (100.000 muertos) agotó definitivamente las reservas republicanas
El final de la guerra
Ofensiva nacionalista contra Cataluña tras tomar Barcelona, las tropas franquistas llegaron a la frontera en febrero de 1939 - Enorme éxodo de población (500.000 personas huyen a Francia)
Divisiones internas en bando republicano - Golpe del coronel Casado contra el gobierno de Negrín que proponía la resistencia a ultranza con la esperanza de que el conflicto español quedará ligada a la inminente guerra que estaba a punto de estallar en Europa
Pese a las propuestas de negociación de Casado, Franco exigió la rendición incondicional - el 28 de marzo las tropas franquistas entraron en Madrid y el 1 de Abril terminaba la sangrienta guerra.
3.2.EVOLUCIÓN POLÍTICA EN LAS DOS ZONAS DURANTE LA GUERRA CIVIL
La zona republicana
Tras el fracaso del golpe - verdadera revolución social:
Ocupación masiva de fincas (grandes y, en algún caso, medianas y pequeñas propiedades)
Socialización de la tierra y su producción en las zonas de predominio socialista
Colectivización total en las zonas de predominio anarquista
Partidos y sindicatos pasaron a controlar empresas industriales, de servicios urbanos y de producción militar
Septiembre de 1936 - Gobierno de unidad presidido por Largo Caballero (PSOE, PCE, IR, Nacionalistas). En noviembre se incorporaron cuatro dirigentes anarquistas (Federica Montseny, la primera mujer ministro en España)
Intento de recuperar el control sobre la economía y el ejército - Dificultades para centralizar el poder roces con los comités obreros, las milicias, los gobiernos autónomos (octubre se aprobó el Estatuto vasco, Jose Antoni Aguirre se convirtió en el primer lehendakari)
Dos modelos enfrentados:
CNT-FAI y POUM - Inmediata colectivización de tierras y fábricas ("Revolución y guerra al mismo tiempo") Cataluña, Aragón y Valencia
PSOE, PCE Restaurar el orden y centralizar la toma de decisiones en el gobierno, respetar la pequeña y mediana propiedad ("Primero la guerra y después la revolución")
Cuando el gobierno de la Generalitat, siguiendo instrucciones del gobierno central, trató de tomar el control de la Telefónica de Barcelona, en manos de un comité de la CNT - Insurrección y combates callejeros en Barcelona en mayo de 1937
Dimisión del gobierno de Largo Caballero, nuevo gobierno dirigido por Negrín, con mayoría socialista pero inclinado a las posturas defendidas por el PCE (cada vez más influyente por la ayuda soviética)
Prohibición del POUM. "Desaparición" a manos de agentes soviéticos de su líder Andreu Nin.
Mayor centralización en la dirección de la economía y del Ejército Popular
A partir de marzo de 1938 (llegada de las tropas franquistas al Mediterráneo) - surgen dos posturas:
La oficial (Negrín, parte del PSOE y, sobre todo, PCE) - "resistencia a ultranza"
Algunos dirigentes empiezan a hablar de la necesidad de negociar
El Pacto de Munich (septiembre 1938), la retirada de las Brigadas Internacionales, la disminución de la ayuda soviética, la caída de Cataluña... Evidencia de la derrota -En marzo de 1939, golpe del Coronel Casado, desalojo del poder de Negrín - derrota
La zona nacional
La muerte del general Sanjurjo el 20 de julio dejó a la insurrección sin un líder.
24 julio Reunión de los generales golpistas en Brugos - Junta de Defensa Nacional (órgano provisional de gobierno de la zona rebelde):
Estado de guerra en todo el territorio, supresión de las libertades
Disolución de todos los partidos políticos, excepto Falange y los requetés (carlistas)
Propaganda:
"Alzamiento Nacional" contra la República "marxista" y "antiespañola"
Iglesia Católica - la guerra era una "cruzada" para liberar a España del ateísmo
Economía: cancelación de todas las reformas (devolución a sus propietarios de las tierras repartidas en la reforma agraria) e intervención del Estado (1937, Servicio Nacional del Trigo)
1º Octubre 1936 Franco "Jefe del Gobierno del Estado español"
Razones: jefe del Ejército de África, éxitos militares, apoyo de Alemania
El "Caudillo" establece una dictadura personal basada en un régimen militar
Junta Técnica del Estado, formada por militares, para asesorarle
Abril 1937, Decreto de Unificación, Falange Española Tradicionalista y de las JONS ("Movimiento Nacional")- modelo del fascismo italiano y del nacional-socialismo alemán
Ley de la Administración Central del Estado - concentración en la figura de Franco de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial
Ley de Prensa - censura
Fuero del Trabajo - control de las organizaciones patronales y obreras, fin de la libertad sindical
Régimen confesional, subvención de la Iglesia, eliminación del divorcio y el matrimonio civil - "Nacional-catolicismo"
Represión contra los vencidos - Ley de Responsabilidades Políticas (febrero 1939) - "Rebeldes" todos los que se hubieran enfrentado al "movimiento"
3.3.LA DIMENSIÓN INTERNACIONAL
La reacción internacional ante la guerra y el Comité de No Intervención
Conflicto de gran trascendencia internacional - Gran tensión internacional del período - Enfrentamiento a tres bandas entre las potencias democráticas (Gran Bretaña, Francia), las potencias fascistas (Alemania, Italia, Japón) y la potencia comunista (URSS)
Desde un principio:
Decidido apoyo de Alemania e Italia al bando rebelde de Franco
Apoyo de la URSS a la República. Apoyo de toda la opinión pública internacional progresista y del movimiento obrero
Pese a ser sistemas democráticos, Gran Bretaña y Francia optaron por no apoyar a la República:
Los partidos conservadores, puestos a elegir, prefirieron el bando nacional que una república que se había deslizado hacia la revolución social
Búsqueda de una política de conciliación con Hitler, evitando cualquier enfrentamiento que pudiera llevar a una guerra general -
La política de apaciguamiento ante las potencias fascistas, que alcanzó su cenit con la firma del Pacto de Munich en septiembre de 1938. A partir de ahí, las esperanzas de la República desaparecieron.
Otro buen ejemplo fue la política del gobierno de Washington que mientras aprobaba la denominada Ley de Neutralidad, miraba para otro lado cuando las compañías petrolíferas norteamericanas vendían combustible a Franco.
El resultado de todo ello fue la constitución del Comité Internacional de No Intervención, creado a instancias del Reino Unido - 27 países entre ellos todas las grandes potencias europeas
Incumplimiento de Alemania e Italia que apoyaron masivamente a Franco desde el principio del conflicto.
Mientras la URSS fue la única potencia que apoyó a la República, en menor cuantía y sólo hasta 1938.
La ayuda extranjera
La desigual ayuda exterior recibida por ambos bandos fue uno de los factores que explican la victoria de los nacionales.
Bando Nacional
Pronta y decidida ayuda de los regímenes de Hitler y Mussolini
Ayuda para pasar el Ejército de África a la península
Mussolini: 70.000 soldados, munición y material de guerra
Hitler: "Legíon Cóndor"
Colaboración de Portugal, permitiendo el paso de armas para el ejército de Franco
Tropas marroquíes integradas en el Ejército español
Bando Republicano
La escasa inicial ayuda francesa quedó inmediatamente cortado tras el Pacto de No Intervención La ayuda soviético comenzó a llegar a tiempo para ayudar en la defensa de Madrid. Sin embargo, fue más dispersa y de menor calidad que la que recibió Franco.
Las Brigadas Internacionales, grupos de voluntarios, no todos comunistas, reclutados por la Internacional Comunista en muchos países del mundo. Fueron unos 40.000 y tuvieron un papel importante en la defensa de Madrid y en las batallas del Jarama y Teruel.
Las presiones del Comité de No Intervención y el desinterés de Stalin hicieron que Negrín aceptase su salida de España a fines de 1938. De nuevo, el Comité de No Intervención fracasó en su intento de que las tropas italianas que apoyaban a Franco abandonaran España.
Para ampliar sobre el contexto internacional de la guerra civil española Los virajes hacia la guerra 1931-1939
3.4 LAS CONSECUENCIAS DE LA GUERRA
Consecuencias demográficas
Cifras muy dispares en lo relativo a las pérdidas humanas (muertos en el frente y por la represión en la guerra, hambre, epidemias, reducción de la natalidad, represión de la posguerra...)
Aproximadamente en la guerra e inmediata posguerra - 500.000 muertes, a las que hay que añadir los no nacidos y la pérdida de población joven.
Exilio republicano
Los "niños de la guerra" evacuados al extranjero
Gran éxodo en enero-febrero de 1939, consecuencia de la conquista de Cataluña
Último desesperado intento en los puertos levantinos en marzo de 1939 (Los que no lograron huir - campos de concentración, Albatera)
En conjunto, unos 450.000 exiliados. Aunque algunos fueron retornando durante la dictadura, muchos no volvieron - Población joven, activa y que incluía a gran parte de los sectores más preparados del país (elites científicas, literarias y artísticas de la Edad de Plata)
Consecuencias económicas
Verdadera catástrofe económica La renta nacional y per cápita no recuperará el nivel de 1936 hasta la década de 1950
Destrucción del tejido industrial - Economía básicamente agraria
Destrucción viviendas (250.000), comunicaciones, infraestructuras...
Deuda externa y pérdida de las reservas de oro del Banco de España (usadas por el gobierno de la República para pagar la ayuda soviética
Consecuencias sociales
Recuperación de la hegemonía económica y social por parte de la oligarquía terrateniente, industrial y financiera
Pérdida de todos los derechos adquiridos por los trabajadores
Consecuencias morales
Generaciones marcadas por el sufrimiento de la guerra y la posguerra (represión)
El régimen de Franco nunca optó por la reconciliación de los españoles y siempre recordó su origen bélico, persiguiendo y reprimiendo a los vencidos.

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